Y no hace falta más

Hay personas cuyas trayectorias marcas con lágrimas y alegrías toda una generación, difuminando las lineas que separan una vida de la otra. Es por eso que con la muerte del Diego, todos hemos muerto un poco. Desde Villa Fiorito hasta el mundo entero, el Diego nos dio la mejor vida posible dejándonos verlo jugar a la pelota.