No tan distintos
¿Hay realmente tanta distancia entre el macrismo y el fenómeno Bolsonaro? ¿Qué elementos de la coyuntura brasileña son extrapolables a la realidad argentina?
¿Hay realmente tanta distancia entre el macrismo y el fenómeno Bolsonaro? ¿Qué elementos de la coyuntura brasileña son extrapolables a la realidad argentina?
La llegada al gobierno del fascista brasileño abre un escenario peligroso. Los parecidos con Argentina existen pero también hay diferencias. Pensar las fortalezas y debilidades del fenómeno fascista resulta necesario para enfrentarlo.
Esta no es una nota sobre el perfil político de Bolsonaro, candidato a presidente de la República Federativa de Brasil, con altas chances de resultar electo en segunda vuelta. A ese respecto, alcanza con decir que Bolsonaro es lo que aparenta ser: un burgués asustado por los cambios sociales que se dieron en Brasil durante los gobiernos de Luiz Inácio Lula Da Silva y Dilma Rousseff. Es decir, Bolsonaro es un fascista. Alcanza y sobra para su caracterización política. Esta sí es una nota sobre el programa económico presentado por Bolsonaro en el marco de su campaña. Un programa económico ultraneoliberal y ultraviolento. Veamos.
La caída de Lula o el paralelismo con Trump absorben la mayor parte de la tinta dedicada al asunto pero en esta ocasión nos limitaremos a 7 preguntas para obtener una respuesta que nos permita pensar las nuevas coordenadas políticas sobre las que se desenvuelve la región.
Con las elecciones legislativas en el horizonte, el nombramiento del conservador Brett Kavanaugh como juez de la Corte Suprema profundizó las tensiones de la era Trump: post-verdad, privilegios sociales de las elites y pérdida de legitimidad de las instituciones.
Brasil vive momentos cruciales. De un lado, la ultraderecha golpista neoliberal y machista; del otro el proyecto popular que se aglutina bajo la candidatura de Fernando Haddad. Las mujeres salen a jugar fuerte para intentar torcer la balanza y vencer a Jair Bolsonaro en las urnas.