Las redes macristas en crisis
Por Malena Dip
Nuevas mayorías

¿Qué sucede en las redes sociales macristas durante la crisis? ¿Se resquebraja una de sus fortalezas? ¿Cuáles son sus principales dificultades y errores? ¿Puede la oposición aprovechar esta situación en este terreno?

Es sabido que desde la aparición de las redes sociales la política cambió, se configuraron nuevos escenarios, el mensaje que se transmite se segmenta al público buscado, no como sucede en los medios de comunicación tradicionales, donde el mensaje del político es el mismo para toda la ciudadanía. Es decir, aparece con fuerza la posibilidad del político de interactuar de manera directa con los ciudadanos a través de las mismas. El macrismo entendió perfectamente que con la comunicación, la política y la tecnología iba a obtener un mayor provecho y lograron conquistar al votante.

Mucho de sus últimas campañas circulaba principalmente en redes sociales y luego aparecía en los medios tradicionales. Por ejemplo transmitían en vivo por Facebook sus actos de campaña y después los medios lo replicaban. A diferencia de otros partidos políticos, Cambiemos nació en la era digital, y eso se notó: digitalmente estaban más organizados, más ordenados. Julián Gallo, encargado de la estrategia de Mauricio Macri, en su momento comentó que la comunicación digital se basaba en tres ejes principales:

– Concebir a Mauricio Macri como un medio de comunicación

– Tener a Facebook como el centro de los activos digitales

– Incrementar las ocasiones para expandir la identidad pública del candidato.

Facebook les permitía una expresión rica, constante, profunda y personal, mientras que Twitter era actual y arriesgado a polémicas o interpretaciones falsas, sostenía Gallo. En época de campaña lograron su objetivo y a partir de ahí los políticos argentinos se dieron cuenta lo importante que es tener un equipo digital.

Falta de convergencia y comunicación unidireccional

Pero hace un tiempo que la comunicación del macrismo en redes sociales dejó de ser lo que era, dejó de tener la credibilidad que tuvo durante las elecciones en el año 2015. ¿Por qué lo digo? Es simple, su comunicación actual en redes sociales es unidireccional. No preguntan, no se interesan por lo que diga el usuario, por ende siguen desconectados de los ciudadanos. Antes el presidente pedía por redes que lo inviten a su casa para charlar o llamaba por teléfono a sus votantes, eso ahora no sucede.

Por lo tanto, es correcto lo que sostiene el consultor político Mario Riorda. Están vacíos de contenidos, no escuchan al usuario. Es lógico que los políticos no contesten a todos los usuarios por que son millones, pero por lo menos que su comunicación no sólo sea contar sobre su agenda.

Por ejemplo: “Hoy recibimos a la princesa Astrid de Bélgica en la Casa Rosada y saludamos a la comitiva de más de 80 empresarios que la acompaña”, “Esta mañana tuvimos una nueva reunión de gabinete en Casa Rosada”, “También recibimos hoy en Olivos a miembros del Observatorio de Víctimas de Delitos, el organismo que monitorea la situación de las personas afectadas y sus familias”.

Está bien saber lo que hace nuestro presidente, pero el valor agregado sería que nos cuenten

 a qué se llegó con esa reunión, en qué nos beneficia como país, básicamente si sirvió. Definitivamente deberían interesarse más por la opinión del usuario y no sólo interesarse durante los meses de campaña. Nótese que los verbos

que más utilizan son: acompañé, supervisé, inauguré. Los ciudadanos no quieren ser simples espectadores, quieren interactuar, quieren ser escuchados.

Sí hay que reconocer que el equipo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires realiza acciones desde su Facebook. Entre ellas: contestan preguntas en vivo utilizando el hashtag #MiPreguntaEs, o en algunos comentarios el equipo de comunicación le contesta al usuario y lo derivan al área que corresponde.

Los políticos no deberían priorizar un medio por sobre otro, hacer esto significa no entender la convergencia que la comunicación necesita.

Borrando con el codo

Hace unos días está circulando en redes sociales este posteo:

“Axel tiene 6 años y es alumno de la Escuela 196 de Picada Caa Guazú, en la localidad de Leandro N. Alem, Misiones. Camina 3 kilómetros y cruza dos arroyos todos los días para asistir a clase. Este pequeño héroe sin capa nos enseña que cuando hay ganas de estudiar y de salir adelante, todas las distancias se acortan”.

La mayoría comenzó a demostrar su descontento, hablaron sobre la ausencia del Estado y cómo ellos deberían brindarle una solución a Axel para que no tenga que pasar por esa situación. Fueron tantos los comentarios en contra que recibieron -incluyendo periodistas y diputados- que tuvieron que borrarlo. Si hay algo que menciono en mi libro “Redes y Política” que los políticos hacen todo el tiempo, es borrar posteos dependiendo de la opinión que estos generen. Siempre es mejor pedir disculpas, reconocer el error y buscar una solución, en este caso a Axel.

Es valido aclarar que en este artículo no estamos hablando de la gestión, si está bien o mal lo que hacen, estamos hablando de cómo comunican su gestión, que no es lo mismo.

Veamos otros ejemplos:

La ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, festejó que un trabajador haya puesto una parrilla en la calle para hacer “changas”.

El senador Alfredo de Ángeli hizo lo mismo con “Gustavo, que se dedica a lavar autos”.

Y, por último, la Legisladora Natalia Villa en un timbreo felicitó a una mujer de 96 años por “saber mejor que nadie la importancia del trabajo”.

Estos tres posteos fueron borrados después de la lluvia de críticas que recibieron. Con estos ejemplo notamos que la política sí importa en redes sociales, y que el usuario está atento. El 13 de marzo Perfil sacó un estudio realizado por el consultor en comunicación política Luciano Galup, donde reconocía que el 52% de los encuestados respondieron que los temas políticos en redes sociales les interesaban y sólo el 21% respondió que no. Entonces, el desafío está en que los políticos deberían comunicar temas que realmente entusiasme, no su agenda diaria y evitar estos tipos de errores que hacen perder la credibilidad en ellos.

Este tipo de comunicación está perdiendo la confianza en algunos sectores. En sus redes sociales siempre está todo bien, siempre hay un mensaje de tranquilidad, todo es optimismo. Y este discurso lamentablemente no está llegando a la ciudadanía porque la realidad, el día a día, es otra cosa. “Lo peor ya pasó” esta frase se escucha hace tres años, ya dejó de ser creíble.

Dificultad para comunicar la crisis

La política y la verdad, como decía Hannah Arendt, no pueden ir juntas. ¿El gobierno tiene problemas para comunicar la crisis? Sí, pero por lo menos tiene una virtud, salen a hablar, dan la cara. Hace unos días el periodista Marcelo Bonelli dijo que el gobierno tiene un “ejército de trolls” y que hay un plan oficial para darlo de baja debido a lo costoso que es mantenerlo. Las redes explotaron con este tema. Lo bueno del jefe de Gabinete, Marcos Peña, es que no se quedó callado: “No destinamos fondos públicos (ni privados) para “trolls” en este gobierno. Lamento mucho que aún se sigan lanzando acusaciones sin fundamento sobre este tema”.

En momentos de crisis quedarse callados por mucho tiempo no es la mejor opción. En este caso no interesa si lo que él dijo en su respuesta al periodista fue verdad o mentira, lo importante es que salió a hablar, fue proactivo. El gobierno está obligado a mantener cierto control para evitar cualquier crisis. Elisa Carrió en su momento dijo: “Mi gobierno comunica mal, el momento es muy difícil para todos y nadie puede llegar a fin de mes”, otros creen que el gobierno no comunica mal, si no que la política está mal.

Otro caso actual es el del titular del Sistema Federal de Medios Públicos, Hernán Lombardi cuando justificó los 354 despidos de la agencia Telam. “La estrategia de los lobos es disfrazarse de cordero. Los propagandistas se disfrazaron de periodistas”; “Durante estos dos años y medio, hubo más de 61 paros en la empresa. Esa militancia que había en la empresa y esa idea de ‘Resistiendo con aguante’ siguió funcionando. Los propagandistas se quisieron esconder tras el noble oficio del periodismo”; “Hoy ganó el periodismo y ganaron los ciudadanos. Hoy ganó el futuro de la Agencia Télam”.

En este caso es acertada la posición de la periodista María O´Donnell que sostuvo que se comunicó de una manera cruel al decir que ganó el periodismo, cuando se sabe que hoy en día esta profesión no la está pasando bien con la cantidad de despidos, falta de pago de sueldos, etc. ¿Acaso el gobierno actual no tiene periodistas que funcionan como propagandistas? ¿Era necesario victimizarse tanto? ¿No era mejor decir que lamenta el ajuste? En este caso en particular la comunicación de crisis la manejaron muy mal. Por momentos parece que el gobierno improvisa a la hora de comunicar y eso es grave.

Si bien durante la campaña electoral al macrismo le sirvió decir que son “el cambio”, que son “el futuro”, etc., creo que es momento de cambiar ese discurso o por lo menos demostrarlo en los actos. Mientras se escribía este artículo pasaron dos hechos que no puedo pasar por alto. El primero: la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, en una entrevista  que le realizaron sobre la despenalización del aborto, dijo frases como: “lo podés dar en adopción, ver qué te pasa en el embarazo, trabajar con psicólogo, no sé”; “tantos dramas en la vida que uno no puede solucionar”; y “no me parece que porque exista ese drama, digamos que a uno se le terminó la vida. O sea, podés dar en adopción el bebé y no te pasa nada”. Asusta el nivel de ignorancia y de carencia argumentativa que maneja en su discurso para defender su proyecto. En el segundo hecho tenemos a Elisa Carrió : “la primera recomendación a la clase media y media alta: dé propinas. Aunque le cueste, haga la changa, hay más de 2 millones o 3 millones de personas que viven de esa changa…”.

Evidentemente en ningún caso juega a favor del gobierno que ellas sean las portavoces del pensamiento del presidente. Las críticas en lo que respecta a los dichos de Michetti fueron masivas y en las redes se hicieron escuchar, tanto que fueron tendencia durante todo el día, incluso el diputado Daniel Lipovetzky estuvo en contra de esos dichos. Demostrar el quiebre que hay dentro del mismo partido, con todo el contexto social que está viviendo nuestro país, no favorece. En el programa de C5N “Brotes Verdes”, presentaron un informe sobre la cantidad de menciones que tuvo Gabriela Michetti por este tema, un total de 136.761 en dos días, ¡demasiado!

Existe una crisis en la comunicación y es evidente. La comunicación del macrismo por momentos es como si tirara  “manotazos de ahogado”. Le está costando mucho seguir con su mensaje de tranquilidad y optimismo. Lo que sí hacen bien en redes sociales es innovar con tecnologías, con plataformas, formatos, pero deberían tener cuidado con lo que comunican y si lo hacen mal tendrían que hacerse cargo y no borrar, esas cuestiones se viralizan rápido. Pedir disculpas no demuestra debilidad sino todo lo contrario, demuestra responsabilidad y además se gana credibilidad y empatía. Estamos en un momento decisivo por lo tanto la comunicación oficial tendría que dejar de ser un problema.

Al fallar la política del gobierno, también falla la comunicación y lo vimos durante todo este artículo. La oposición, de hecho, aprovecha muy bien estos errores comunicacionales para dejar en evidencia la verdadera crisis de este gobierno.