9 DE JULIO DE 1816: SIC MUNDUS CREATUS EST
Por Damian Finucci
Nuevas mayorías

En el aniversario del Día de la Independencia, se torna necesario seguir releyendo el pasado, en pos de ofrecer una interpretación de nuestras principales gestas patrióticas, para que nos ayude a entender mejor el presente que habitamos.

Los sucesos por los cuales se conoce la independencia recorren gran parte de la historiografía nacional. En gran medida, las escuelas, la universidad, los feriados y los actos oficiales proponen una mirada que busca fortalecer una idea de patriotismo ligada a las intenciones de soberanía como producto de la independencia de España en 1816. Sin embargo, y en homenaje a la serie Dark, les invito a divagar sobre este día desde otras dimensiones posibles.

“La pregunta no es cuándo sino cómo”

Es común abordar los libros y las otrora revistas escolares (como Anteojito o Billiken) y encontrar en ellas las explicaciones sobre el 9 de Julio de 1816: la casita de Tucumán (con un modelo para armar), los pequeños íconos comerciales estereotipados de los sectores populares (la vendedora de empanadas, el vendedor de velas, etc.), y las señoras o señoritas con ropa de la época con peinetas y abanicos. Todes estos actores miraban desde el rincón de la historia cómo un puñado de hombres resolvía el rumbo del país en Tucumán. El Congreso, que se había iniciado un 24 de marzo de 1816, y que para el 9 de julio del mismo año había logrado un acta en la cual se establecía la independencia, sentenciaba la independencia primero del rey de España y su metrópoli; y luego de algunas dudas decidieron agregar “y de toda potencia extranjera” (SIC) el 19 de julio.

Resuelto el meollo de la independencia, la historia oficial relata que San Martín recibe a Pueyrredón (recientemente nombrado Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata) en Córdoba en una reunión secreta donde logra el apoyo político y económico para la travesía independentista que tenía por objetivo derrotar a los realistas españoles en el Alto Perú flanqueando a través de Chile.

Como todes sabemos, San Martín cruza la cordillera de los andes en un estado de salud delicado producto de las úlceras que lo aquejaban. Desde Cuyo comenzó a armar el Ejército De Los Andes y con aproximadamente 5000 soldados, cruza los andes logrando la victoria en la primera batalla en Chacabuco (1817) consiguiendo, un año después, en la batalla de Maipú la independencia de Chile. Desde allí parte al Perú, donde el panorama es un poco más complejo; sin embargo, su plan de independencia no logra ser frustrado: para 1821 logra la independencia y el título de Protector de Perú, teniendo en sus manos el poder cívico y militar.

Revista Billiken 1965 – Ilustrador: Breccia, Alberto

Para finalizar este breve repaso, recordaremos que San Martín parte para Guayaquil a entrevistarse con Simón Bolivar el 26 y 27 de julio de 1822. Como la reunión fue secreta, todo es materia de especulación en función de los hechos que fueron los siguientes: Don José retorna a Lima donde presenta la renuncia en septiembre, luego pasa por Chile para llegar a Mendoza, y pide autorización para ver a su esposa Remedios de Escalada que estaba muy enferma en Buenos Aires, siendo rechazada la petición por motivos de seguridad. El 10 de Febrero de 1824 parte desde Buenos Aires – tras el fallecimiento de su esposa y ser declarado traidor a la patria- hacia Francia junto a su hija Mercedita donde – más o menos – permaneció ahí hasta su muerte en Boulogne Sur Mer el 17 de agosto de 1850.

“Cualquier decisión a favor de algo es en contra de otra cosa”

En la serie Dark (que recientemente lanzó su tercera temporada) la cuestión del tiempo es un tema abordado y tratado a lo largo de sus capítulos. En este sentido vemos como el protagonista busca volver en el tiempo a fin de poder modificar su historia produciendo con ella una serie de eventos que no formarán parte de esta nota para no spolear a nadie. En efecto, reflexionar sobre la forma en que los relatos históricos se constituyen es, en gran medida un punto de partida para pensar qué fecha estamos conmemorando y a raíz de quienes. Quienes estudiamos (o simplemente nos gusta) la Historia sabemos que estamos frente a relatos que tienen como finalidad reforzar tal o cual cosmovisión de la sociedad en pos de los intereses que se busquen defender o perseguir.

En este sentido, el relato de la guerra de la independencia posee un alto contenido en relación a la gesta militar y a la realización de una hazaña tras otra con el objeto de conquistar la soberanía en estas tierras. De esta forma se han generado las explicaciones que intentan brindar un antecedente a estos hechos en, por ejemplo, la reconquista de Buenos Aires de manos de los ingleses en los enfrentamientos de 1806 y 1807. Esta tesis, que pertenece a un joven Halperín Donghi de la década de los ‘70, ha sido articuladora de los relatos oficiales en torno a la autonomía militar que logran los criollos en el Virreinato del Río de la Plata. Su comprobación se daría con la revolución del 25 de mayo de 1810 cuando el Virrey Cisneros es depuesto tras haber perdido el control del cabildo frente a una suerte de alianza cívico-militar entre el regimiento de los patricios a cargo de Cornelio Saavedra y los grupos civiles a cargo de Moreno, French y Beruti, entre otros.

Sin embargo, según Gabriel Di Meglio la tesis de Halperín son una deriva de las interpretaciones realizadas por Bartolomé Mitre a través de dos obras fundamentales. En ellas, su lectura parte de considerar que la situación en el Río de la Plata revestía una excepcionalidad en relación a otras regiones del imperio español: una sociedad más compacta e igualitaria, menos expuesta a la explotación por carecer de oro y plata, un puerto con conexiones comerciales con las potencias más importante y un espíritu democrático que podíamos encontrar en sus cabildos. A estos elementos, Mitre le suma el condimento de que había un “sentimiento nacional” que se expresa el 25 de mayo de 1810 y que, a partir de ello, se busca consolidar la posición revolucionaria a lo largo del virreinato empujando los hechos a una indefectible e irrefrenable guerra por la liberación.

La lectura mitrista de la historia, lejos de ser combatida, fue avalada posteriormente por la Academia Nacional de Historia (ANH) y en 1934 toma un carácter más profundo en su dimensión bélica. En este sentido, Di Meglio cuenta que en esa fecha (en el contexto del fraude patriótico y bajo la presidencia del Agustín P. Justo) se le encomienda la confección de la historia “oficial” a historiadores que al mismo tiempo eran militares. Por tal motivo, mantienen en pie la idea de la independencia en clave de un análisis militar contra la dominación española y dejando por fuera las lecturas vinculadas a las realidades de los sectores populares o mismo a un abordaje que fuera más allá de los designios de Buenos Aires.

Un 9 de julio Dark

Para finalizar esta heterodoxa reflexión propongo que hagamos un último abordaje por los sucesos -quizá – menos conocidos en relación al 9 de julio a fin de repensar el pasado en clave de avanzar hacia un futuro mejor. En este sentido, podríamos suponer – última cita, lo juro – que tal como reza el locutor de Dark “La distinción entre el pasado, presente y futuro no es más que una ilusión. El ayer, el hoy y el mañana no son consecutivos. Están conectados en un círculo sin principio ni final. Todo está conectado”.

Acta de la independencia. Fuente: Boletín N°26 de la Academia Nacional de la Historia. 1965

Esta idea que trae la serie de un continuum temporal entre eventos del futuro que determinan su propio pasado es una práctica común que puede encontrarse en las lecturas históricas. En efecto, suele ser común la práctica de legitimación del presente en función de preguntarle al pasado como más nos convenga. Así también hemos visto proliferar lecturas opuestas y divergentes sobre infinidad de personajes. Esa construcción del pasado, en definitiva, afecta al presente y proyecta futuro.

Partiendo de ese supuesto, es posible realizar una lectura alternativa en torno a la participación de delegados en el congreso de Tucumán: la participación de delegados fue orientada hacia aquellos que tuvieran una filiación política, ideológica o de nacimiento con Buenos Aires. Por este y otros motivos, se da la ausencia de la Banda Oriental (que en ese momento representaba a Uruguay, Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe) la cual es respondida con una aprobación (secreta) de que Portugal invada Montevideo en 1816. Así mismo, el rol de las mujeres siempre ha pasado por el papel de Mariquita Sánchez de Thompson (en el mejor de los casos) pero poco se ha dicho en general sobre su rol en una sociedad dominada políticamente por los hombres. Por último, y como dato estelar es interesante saber que el “acta de la independencia” fue robada en la mudanza del Congreso hacia Buenos Aires en 1820, por lo cual solo contamos con una copia fiel de la misma.

En otra dimensión de los hechos, podríamos analizar los sucesos locales mientras San Martín luchaba por la independencia en los otros países: la intensificación de las luchas internas tensiona el concepto de Provincias Unidas del Río de la Plata a raíz de que las provincias se lanzan a declarar la independencia… pero de Buenos Aires. Es así que asistimos en 1819 a la proclamación de Tucumán como “República Federal del Tucumán” ocupando los territorios de Santiago del Estero, Catamarca y Tucumán; en 1820 se funda la República de Entre Ríos que incluía a Corrientes a cargo de Pancho Ramírez. Ese mismo año Córdoba declara su independencia el 17 de enero y ese mismo año, el 1ro de marzo La Rioja con Facundo Quiroga a la cabeza se independiza de Córdoba provisoriamente (algo parecido había hecho Santa Fe con Buenos Aires en 1819 de la mano de Estanislao López).

En definitiva, tal como nos hace pensar Mikkel en el primer capítulo de la serie tras el truco de los vasos, podríamos dejar en pie la pregunta sobre el cómo y el cuándo. Sin embargo, el 9 de julio debe ser una oportunidad para pensar ambas cuestiones dado que el devenir de los hechos en gran medida tuvo que ver con cómo se hizo la independencia y cómo se conformó el país que habitamos y habitaremos a futuro. Por ello, cabe preguntarse año tras año cuales fueron los grados de independencia que hemos alcanzado y si estamos más o menos cerca del sueño de “investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli y de toda dominación extranjera”. Extranjera o nacional.