¿Qué dice John Bolton?
Por Lucas Villasenin
La globalización ha muerto

La publicación de sus memorias de la Casa Blanca por parte del ex Consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos resume parcialmente la política internacional de la administración Trump. Caos y personalismo como método de gestión.

Bolton fue  uno de los cuatro consejeros de Seguridad Nacional  que ejercieron esa función durante los primeros tres años de gestión de Trump. También fue el que más duró en ese cargo hasta el momento, ejerciendo su función entre abril de 2018 y septiembre de 2019.

El libro The room where it happened (La habitación donde ocurrió) tiene 577 páginas y su principal propaganda editorial fue el intento del Departamento de Justicia de prohibir su publicación por contener “información clasificada”. A pesar de la presión del gobierno, el libro de Bolton llegó a las librerías el último 23 de junio en un contexto marcado por una pandemia que en el país ya se cobró más de 129 mil vidas y por el comienzo de la campaña electoral presidencial.

Geopolítica trumpista

El libro relata las memorias de Bolton en torno a las prioridades políticas de su gestión: Corea del Norte, China, Irán, Afganistán, Siria, Venezuela, Rusia y Ucrania. Veamos brevemente con qué nos encontramos.

  • Corea del Norte

Curiosamente uno de los espacios geográficos que más ocupa la atención en el libro es la península de Corea. Bolton acusa a Trump de dejar de lado por momentos a aliados históricos como Japón y Corea del Sur respecto a su política con Corea del Norte. La peculiar relación del presidente norteamericano con Kim Jong Un es evidente. Después de décadas sin relaciones diplomáticas y hostilidades mutuas, Trump en poco más de un año se reunió tres veces con el líder norcoroeano.

Las relaciones no salen del “formato Trump” que pasa de sus cartas de amor y enviarle el disco “Rocket man” de Elton John a llamarlo “psicópata” en la intimidad. La apuesta de Trump es llegar a un gran acuerdo (que debería incluir la desnuclearización total) y especula con los tiempos políticos locales para lograrlo.

Una constante en torno a Corea del Norte es el rechazo de Trump a seguir financiando a Corea del Sur para garantizar su seguridad y continuar gastando dólares en los ejercicios militares conjuntos. Las opiniones de los presidentes de Corea del Sur y Japón, Moon Jae-in y Shinzō Abe, no son de relevancia para Trump, quien centra su objetivo en bajar los costos militares y en evitar la amenaza nuclear de Corea del Norte.

  • China

La guerra comercial desatada por Trump antes de que Bolton llegue a ser consejero de Seguridad tuvo sus principales episodios durante su gestión. El escritor norteamericano sostiene que la estrategia de EEUU y Occidente en general con China durante las últimas décadas fracasó. Primero porque China, con su “ascenso pacífico”, no es un “socio constructivo” en los asuntos internacionales como se esperaba. Y segundo, porque se pensaba que con el crecimiento económico allí habría más “democracia” y eso haría que se evite la “trampa de Tucídides” con más conflictos internacionales. Eso no funciono: hoy Xi Jinping es el líder más poderoso después de Mao. Además de esa caracterización, posiblemente compartida con Trump, en el caso del presidente se le agregan prejuicios como cuando afirma que “a los chinos le importamos una mierda; son asesinos a sangre fría (en el comercio)”.

Bolton afirma que la administración Trump está dividida sobre qué hacer con China. Oscila entre posiciones “liberales”, “halcones chinos” y hostilidad absoluta -como la que expresa Bolton-. Trump oscila entre todas esas posiciones y pretende resolver los conflictos apelando al personalismo -como en tantos otros casos- asumiendo que le concede favores a Xi Jinping revirtiendo sanciones a ZTE o Huawei y bajando aranceles luego de subirlos, etc.

Un ejemplo muy gráfico de la relación entre ambas potencias se dio en la reunión del G20 en Buenos Aires en 2018. El gobierno chino propuso un acuerdo comercial que EEUU aceptó. Incluía menos aranceles de EEUU a China, no manipular el Remimbi y no participar del robo cibernético por parte de China, que se ofreció a comprar más soja, productos agrícolas y minerales a Estados Unidos. Todo esto “como si fuéramos un proveedor de productos básicos del Tercer Mundo” (aclara Bolton).

También en Buenos Aires: “Xi dijo que quería trabajar con Trump seis años más, y Trump respondió que el límite constitucional de dos mandatos para los presidentes debería ser revocado para él”. Luego en Osaka, en 2019, Xi le dijo a Trump que en EEUU hay muchos que quieren una guerra comercial. Trump asumió que esos eran los demócratas. Les dijo que las compras chinas de soja y trigo son muy importante para los agricultores y el resultado electoral. Insinuó que desde China lo podían ayudar a ganar.

Mientras Trump está preocupado por la venta de commodities y por ganar las próximas elecciones, Xi Jinping se jacta de gobernar por muchos años más y por intentar evitar cualquier gran conflicto.

Finalmente Bolton acusa a Trump de haber tenido información del Consejo Nacional de Seguridad (NSC) sobre el peligro de la pandemia del Covid-19 en enero de 2020, pero que para no dañar la relación con China no actúo antes.

  • Irán

Bolton se jacta de aportar a enterrar el acuerdo nuclear de la gestión Obama (que nunca se implementó) pero acusa a Trump de no haber reaccionado ante el bombardeo de buques de países aliados por parte de Irán. Su gestión del conflicto con el gobierno iraní fue motivo de uno de las mayores ridiculeces que se cuentan en el libro.

En junio de 2019 Irán derribó un Global Hawk (avión espía no tripulado) en sus costas. Bolton y sus ganas de venganza permitieron elaborar una propuesta común sobre el ataque a tres objetivos militares. Esa propuesta sería aprobada por todos en la sala de situación de la Casa Blanca (incluido Trump, que se había negado a este tipo de ataques en ocasiones previas). Cuando Bolton volvía por la noche a la Casa Blanca, sabiendo que se esperaban las horas más conflictivas de su gestión, Trump ya había cancelado el ataque sin consulta alguna a pocos minutos de comenzar. Según el presidente (y sus tweets) él no quiso causar lo que estimaban en 150 víctimas a cambio de un avión sin tripulantes. Para Bolton “esto fue lo más irracional que he visto hacer a un presidente”.

El ataque a Qasem Soleimani, comandante de la Guardia Revolucionaria, en Irak en enero de este año no es siquiera comentado en el libro.

  • Afganistán y Siria

En ambos casos la prioridad de Trump es retirar las tropas cuánto antes y hacer que sus aliados en la región se hagan cargo de las tareas que hacen los soldados norteamericanos. En el caso de Afganistán, Trump llegó a un acuerdo con los talibanes y el gobierno en febrero último luego de que oscilara entre invitarlos a negociar a Washington y amenazarlos con “volar su país en pedazos”. Respecto a Siria, Bolton hace referencia al bombardeo de 2018 (aunque Bolton aún no estaba en el cargo) y critica la vocación de Trump de retirar tropas lo antes posible (algo que finalmente sucedió en octubre de 2019, cuando Bolton ya no era su consejero).

  • Venezuela

Bolton confirma que existió un operativo planificado para un golpe de estado el 23 de febrero de 2019 cuando se intentó hacer entrar “ayuda humanitaria” a través de las fronteras desde Colombia. Señala que fracasó por el apoyo del ejército a Maduro y porque las deserciones de militares de alto rango solo eran rumores que nunca se cumplieron.

Esa conclusión evidente se complementa con la particular mirada de la oposición venezolana y los gobiernos latinoamericanos, que fueron quienes realmente estuvieron a cargo de las operaciones durante aquellos meses. También hace referencia a la falta de coordinación con Estados Unidos pues no estaban al tanto de la jugada de nombrar presidente a Guaidó y por momentos los mismos golpistas le pasaban información falsa.

Bolton dice que se sintió decepcionado por la oposición y la especulación de que los colombianos se “acobardaron” temiendo un conflicto armado con Venezuela. “Nunca estuvimos demasiados confiados en el éxito de apoyar los esfuerzos de la oposición venezolana para desplazar a Nicolás Maduro” señala.

En el libro se recuerda que Trump quería reunirse con Maduro en los primeros años de su gestión (algo que Pompeo y Bolton no apoyaban). Se señala que lo único que le preocupa a Trump es tener garantías sobre el acceso a los recursos petrolíferos de la Venezuela post-Maduro (a diferencia de lo que pasó en Irak con la invasión de 2003).

Foto: Sebastián Beltan Gaete

Lejos del análisis de la oposición y los gobiernos latinoamericanos, para Trump Maduro “es duro” y tenía el apoyo del ejército. El domingo 23 de febrero Trump parecía despreocupado, según Bolton. Más que por el intento de golpe de Estado en Venezuela, “su mente estaba en Corea del Norte y en la Cumbre de Hanoi”, donde se encontraría con Kim Jong Un la próxima semana.

Trump le dijo el domingo 3 de marzo que Guaidó: “no tiene lo que se necesita … aléjate un poco de él; no te involucres demasiado”. Durante esos días Guaidó paseaba por América Latina siendo reconocido por los gobiernos de derecha.

Según Bolton, “Trump abandonó el barco” en el ataque a Venezuela luego de darse cuenta del apoyo de los militares a Maduro.

  • Ucrania

La conversación del 25 de julio entre Trump y el presidente ucraniano Zelenski, dónde le pedía que se investigue al hijo de Biden a cambio de financiamiento militar, es un ejemplo de la diplomacia trumpista. Este fue el último estallido en el que Bolton participaría. Luego de que el miércoles 9 de septiembre Trump aprobara el envío de 250 millones de dólares a Ucrania -como parte de su ayuda militar- Bolton se reuniría con él en el Salón Oval, se pelearían con argumentos infantiles y al otro día Bolton renunciaría (aunque Trump por twitter se jactó de despedirlo).

  • Europa y Rusia

En el libro queda repetida la idea de que para Trump “la Unión Europea (UE) es peor que China solo que más chica”. Para él la UE se hizo para aprovecharse de EEUU, y en la OTAN los países europeos tienen que hacerse cargo de aportar mucho más de lo que lo hacen. Se señala su pésima relación con Merkel y Macron mientras se hace referencia a su buen vínculo con Putin y Johnson.

“El caos como forma de vida”

Bolton se jacta de ser más agresivo e imperialista respecto a las posiciones de Trump. Pero fundamentalmente intenta mostrar el caos que es la gestión presidencial.

La caracterización de Trump como pragmático y su relación con el cargo de presidente como si fuera un gran comerciante, queda en evidencia. Debatiendo sobre China dijo: “Otros presidentes no creían que fuera apropiado hablar de dinero. Eso es todo de lo que sé cómo hablar”. Así asume todos los conflictos: hacer pagar el costo de las bases a aliados militares, sacar a Maduro de Venezuela para quedarse con el petróleo, retirar tropas de lugares lejanos para bajar los gastos, etc. Su principal herramienta de lucha son las sanciones económicas por sobre las respuestas militares. Así se jacta de estar triunfando sobre Irán, Corea del Norte o Venezuela.

Ese pragmatismo confluye con una alta dosis de personalismo que hace imprevisible cualquier decisión. Según Bolton, Trump cambia negocio personal por ventajas para otros países. No separa nunca intereses personales de intereses de EEUU. Las decisiones se guían por las especulaciones inmediatas y concretas sobre su futuro en la presidencia norteamericana por sobre los intereses nacionales.

El pragmatismo se maneja con un uso muy básico de la información. Bolton muestra que Trump no lee cartas, artículos, ni informes muy largos. Fox News es la usina de ideas de su gobierno. Así como recibe poca información, su forma de producirla también es básica. Todo está en sus tweets que informan incluso a sus principales secretarios cuáles son las políticas a seguir.

Tweet de Trump anunciando que “sus servicios ya no son necesarios”. Bolton había presentado su renuncia pocos minutos antes.

Bolton se muestra enfrentado a Steve Mnuchin (secretario del Tesoro), a John Eisenberg (asesor legal) y a otros funcionarios que viven haciendo concesiones económicas y legales evitando ataques a los “enemigos” de Estados Unidos. Así también visibiliza las divisiones constantes en el seno del mismo gobierno que conducen a que ninguna decisión sea segura hasta que se implementa (a veces a través de un tweet de Trump).

Más allá de las especulaciones sobre la fidelidad de la información del ahora escritor ultra-derechista, su libro será un documento histórico de la administración Trump. Este gobierno ha cumplido algunas de sus promesas (retirar tropas de Medio Oriente, enfrentar al status quo europeo, etc.), ha fracasado en algunos de sus objetivos (derrocar a Maduro, terminar con los proyectos de armamento nuclear en Irán y Corea del Norte) y ha garantizado la incertidumbre en el mundo. Será decisión de los y las estadounidenses (y de la ingeniería electoral) si lo seguirá haciendo durante los próximos cuatro años.