Entrevista a Isa Serra de Podemos
Por Lucas Villasenin
La globalización ha muerto

La diputada madrileña estuvo en Buenos Aires y conversó con Oleada sobre el futuro de Europa, España y Podemos. Considera que no se ha agotado el ciclo político abierto desde el 15M y sostiene que los postulados del movimiento feminista plantean una salida a la crisis neoliberal.

Isabel Serra tiene 29 años. Es licenciada en Filosofía y también realizó un máster en Economía Internacional y Desarrollo en la Universidad Complutense de Madrid. Antes del surgimiento de Podemos integró experiencias como Juventud Sin Futuro, tuvo protagonismo en el movimiento del 15M y militó en el partido Izquierda Anticapitalista. Hace pocas semanas encabezó la candidatura de Unidas Podemos para la Asamblea de Madrid.

Podemos desde 2014 caracterizó la apertura de un nuevo ciclo político a partir del movimiento del 15M en 2011, que logró la adhesión de una parte importante de la población. 8 años después no se ha logrado sustituir en el gobierno al Partido Popular (PP) y al Partidos Socialista Obrero Español (PSOE). ¿Está agotado o aún permanece abierto ese ciclo político?

Continuamos con una crisis política que se expresó en 2011. Puede ser que no haya llegado a ser una crisis orgánica del régimen pero sí hay elementos que se han resituado en el mapa político.

Hay gente de izquierda que en España habla de un cierre de ciclo y no comparto esa posición. No vamos a volver a la situación previa al 15M y sobre todo hay una serie de elementos en claro cambio respecto a la fase anterior.

En primer lugar continúa en evidencia una crisis profunda del bipartidismo, que no se va a reconstruir. Y en segundo lugar, también continúa el hartazgo respecto a la clase política.

El PSOE ha logrado ser el partido más votado actualmente y el cese de la movilización y las mareas ha cerrado un poco el panorama. El sentido común que se abrió poniendo en el centro muchas demandas del movimiento del 15M ahora se ha derechizado.

El PSOE ha jugado con que Podemos ha impulsado echar a Mariano Rajoy y al PP de la Moncloa. Le ha quitado muchos argumentos y pone en dificultades a una fuerza transformadora como Podemos. Además las peleas internas de Podemos hicieron muchísimo daño.

Los socialistas revivieron también a la extrema derecha al resituar el eje izquierda-derecha de manera más fuerte que en los años anteriores. Esa era la clave de que pudieran llegar y mantenerse en el poder. Un ejemplo ha sido anunciar hace un año que van a sacar los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos, aunque siguen sin hacerlo.

Todo esto ha revivido el discurso en torno a “las dos Españas” y le ha dado fuerza al PSOE bajo la idea de “partido progresista”.

Isabel Serra junto a Dora Barrancos y Victoria Donda en Buenos Aires.

Hay un elemento a tener en cuenta que vincula la crisis social y política que vivimos con el aumento del voto al PSOE. Se trata de un voto defensivo y no de esperanza o ilusión, como pudo haber sido el voto a Unidos Podemos años atrás. Es un voto útil frente a la derecha en un momento de hartazgo político, inseguridad, intranquilidad, desconfianza hacia las instituciones y sensación de pérdida de control sobre lo público.

La llegada al gobierno de Syriza en Grecia había generado esperanza años atrás. Ahora fue derrotado electoralmente por la derecha. Las últimas elecciones para representantes en el parlamente europeo tampoco trajeron buenos resultados para las fuerzas progresistas de la región y reflejan la amenaza del ascenso de la ultra-derecha. ¿Cómo se explican estos cambios en Europa?

La crisis del neoliberalismo que se expresa en las políticas de austeridad desde 2008 en Europa es una crisis que sigue abierta. La batalla no se ha acabado. Hay un intento de sectores de la sociedad de plantear a la extrema derecha como una respuesta a esa crisis. No lo veo así.

Es una extrema derecha neoliberal, conservadora y que no propone ninguna salida ante la crisis. Hay experiencias que han conseguido ilusionar como Podemos y fundamentalmente Syriza, que han demostrado que es difícil hacerle frente a la Troika. El ejemplo de Grecia ha generado cierta desilusión que se expresa en la derrota actual de Tsipras.

Lo importante es pensar que la batalla sigue abierta. En España ya no somos una excepción y la ultra-derecha ha crecido. Pero no va a ser capaz de aumentar su electorado como puede pasar en países como Francia. Dentro de no mucho tiempo se va a demostrar que no representan ninguna salida a la crisis.

Podemos ha planteado un modelo organizativo, democrático y participativo que generó entusiasmo en el mundo entero a la hora de pensar nuevas herramientas para hacerle frente al neoliberalismo. Actualmente hay cierta decepción a partir de las crisis internas que ha tenido. ¿Qué reflexión te merece el proceso habiéndolo vivido en estos cinco años?   

El modelo organizativo desde un comienzo dificulta la posibilidad de cohesión. No he estado nunca muy esperanzada con la participación vía internet. Entiendo que fue útil en 2014 como una novedad frente a la crisis de los partidos. Ha sido una respuesta pero no es la definitiva. Seguimos sin encontrar un modelo para el momento en el que estamos y no sé si es posible encontrarlo.

Es posible que estemos en un momento sumamente inestable para que los modelos organizativos duren más de dos años.

Pienso que ese modelo de votación vía internet tiene límites evidentes. Ese modelo fomenta la existencia de aparatos con cargos que disputan entre ellos y no tienen contrapesos por parte de la militancia. Sirve en momentos de mucha movilización como 2014 pero no puedes esperar que sirva en los tiempos en que no hay tanta gente movilizada. Ese modelo sirvió con réditos políticos enormes pero hay que cambiarlo.

Isabel Serra durante una actividad llamada “Feminismo en el Bar”, en Buenos Aires.

Necesitamos un modelo organizativo que cuide la construcción de cuadros, la militancia, el arraigo en los territorios y la sociedad civil.

¿Qué agendas deberían profundizar fuerzas políticas como Podemos en Europa para recuperar la ofensiva?

En primer lugar hay que resaltar que somos una fuerza joven.  En segundo lugar, que en España y en el resto de Europa estamos viviendo el avance de la extrema derecha. Y en tercer lugar, en el caso nuestro somos una fuerza determinante en el futuro del país teniendo en cuenta que vamos a formar gobierno con el PSOE. Estamos en una posición envidiable y que tiene futuro. En esta situación vamos a poder crecer y ser más determinantes aún.

Es necesario, luego de cinco años, replantear el proyecto político. Todo ha sido muy apresurado: elecciones, cambios de gobiernos, congresos, etc. No nos hemos parado a pensar.

En ese proyecto hay dos claves. Una tiene que ver con el proyecto feminista. No se trata solo de un conjunto de medidas orientadas a mejorar la vida de las mujeres. Sino que se plantea un proyecto alternativo de sociedad, sobre todo frente al neoliberalismo y las políticas de ajuste. Cuando hablamos de un horizonte morado tenemos en cuenta los servicios públicos, los cuidados, la salud y la educación.

La otra clave es el ecologismo. Es algo que está muy presente en Europa y en España. No solo por la movilización de los jóvenes sino porque las instituciones se están haciendo cargo de ello, como es el caso de Manuela Carmena con su gestión en Madrid.

El ecologismo plantea una cuestión importante para entender la sociedad y el mundo en que vivimos. Los seres humanos somos cuerpos dependientes e interdependientes entre nosotros. Por eso necesitamos repensar toda la economía en base a los cuidados. Sabemos que vivimos en un planeta finito, con recursos escasos y dónde hay una minoría que vive de espaldas a una mayoría. Ante eso planteamos un horizonte verde y una transición ecológica.

Las políticas de empleo digno y de vivienda son fundamentales en nuestro país. Pero el proyecto se define más en torno a esas dos claves.

En un contexto donde a nivel mundial avanzan fuerzas reaccionarias se puede estar hablando de una cuarta ola o una revolución feminista. ¿Por qué lo consideras posible actualmente?

El feminismo está demostrando que puede ser la vanguardia de un sujeto político más amplio y que redefine al sujeto político mismo. Es un movimiento que emerge en la crisis que estamos viviendo no solo para decir que las mujeres queremos estar en el espacio público. Por eso las derechas lo identifican como su principal enemigo. Hay una clara voluntad de reaccionar ante el feminismo desde las derechas.

Eso sucede porque el feminismo está planteando una salida a la crisis del neoliberalismo. La reacción al feminismo ha estado siempre pero algo cambió. A partir de los 70´ hay un proceso de emancipación vinculado a la independencia económica de las mujeres y el acceso al mercado laboral que trae grandes cambios en las concepciones de la familia, la economía y el rol de la mujer en el mundo. Ese proceso es contemporáneo al neoliberalismo.

Isabel Serra en el programa televisivo español “En la Frontera”, conducido por Juan Carlos Monedero.

La crisis civilizatoria amplia que vivimos muestra que las mujeres somos las que más cargamos con las políticas de austeridad y los recortes en nuestros cuerpos. Y además, se ha roto una alianza entre la masculinidad y capitalismo que ha funcionado durante el neoliberalismo.

Más allá de procesos políticos hay elementos sociales que explican la emergencia del feminismo.

¿Qué disputas y perspectivas vislumbras en el seno del movimiento feminista a futuro?

Hay un intento por parte de la derecha de disputar el movimiento feminista. Pero es un intento fallido.  Y también hay que reconocer que es un movimiento transversal y amplio en el que muchas mujeres no comparten los postulados anti-neoliberales. Pero no creo que estén en capacidad de disputar el horizonte del movimiento.

El feminismo plantea una alternativa importante a las políticas securitarias de la derecha. Ante la propuesta de más recorte de derechos y control del Estado, el feminismo tiene la potencialidad de proponer más libertades. Hay que aprender del movimiento feminista que opone la defensa de derechos frente a los intento de control.

Es importante en un momento de crisis la capacidad de poner en el centro el asunto de los cuidados y plantear cuáles son las políticas públicas que se necesitan para alcanzar la igualdad.

En el próximo tiempo pienso que también se va a plantear la unión entre el feminismo y el ecologismo. El expolio de los recursos confluye en la demanda de un reparto más igual y equitativo.