Entrevista a Esther Cuesta

Ecuador entre la crisis y la esperanza

Por Ignacio Ramírez
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La asambleísta Esther Cuesta nos habla sobre la grave crisis que atraviesa el Ecuador debido a la irrupción del COVID-19. La negligencia, el abandono del sistema de salud, los casos de corrupción y la predilección por destinar recursos al pago de la deuda han ocasionado que el país se encuentre en una situación social crítica. Analizando este presente, Esther Cuesta nos da sus opiniones sobre el panorama político del Ecuador, que en menos de 6 meses deberá concurrir a elecciones presidenciales en un contexto de persecución político-judicial por parte de Lenin Moreno.

—En Ecuador, el primer caso confirmado de coronavirus sucedió el 29 de febrero, hace casi 5 meses ¿Qué opinión tiene sobre cómo gestionó Lenin Moreno la pandemia desde entonces?

—Realmente la gestión por parte de Lenin Moreno ha sido un desastre. Si bien es verdad que el gobierno no inventó el virus ni lo trajo al Ecuador, el manejo sí ha sido desastroso. Para darte un ejemplo: cerca de 30 mil personas han fallecido por causas relativas al virus. Sin embargo, las cifras oficiales nos dicen que hay un total de 90 mil contagiados y que habrán fallecido unos 7 mil, pero esas cifras no son reales. Recordarás en abril cuando en Guayaquil ocurrió el gran pico de contagios, lo trágico que fue haber visto esas imágenes de gente que moría en las calles sin poder ser atendidas. No había espacio en los hospitales para un respirador. 

En ese contexto de desborde del sistema de salud el gobierno prefirió pagar los 324 millones de dólares a los tenedores de bonos de deuda externa en lugar de comprar respiradores, mascarillas e insumos médicos para el personal de salud. Lo que se vio también fue un entramado de corrupción por sobreprecio en mascarillas en medio de un escenario en el que el sistema de salud estaba colapsado. Y en ese momento, el gobierno prefirió pagar la deuda en lugar de fortalecer el sistema de salud y salvar la vida de los ecuatorianos. Eso nos dice mucho de cuáles son las prioridades de este gobierno negligentemente criminal

—Sin embargo, pese a este escenario, esta semana se realizaron despidos a trabajadores del sistema de salud.

—En estos tres años de desgobierno del presidente Moreno, se llevó adelante toda una política masiva de despidos en el sector público. Y solamente en el sector de la salud se realizaron un total de 3500 despidos. En Ecuador por parte del Estado se está viendo una negligencia y una indolencia preocupante, pero sobre todo una deshumanización de lo que es la política.

La política es para servir y para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Se trata de mejorar la calidad de vida del colectivo y de la sociedad de la que uno es parte. Este gobierno se ha dedicado a echarle toda la culpa al gobierno anterior. ¿Dónde se ha visto que luego de 3 años de gestión uno le continúa responsabilizando al gobierno anterior de todo lo malo?

—En relación a estas negligencias por parte del gobierno que señala, usted propuso que una vez terminada la pandemia se realice una comisión para investigar las responsabilidades de las distintas autoridades de la gestión.

—Lo primero que hay que tener en cuenta es que Ecuador actualmente se encuentra en un contexto de pandemia en el cual no existe el Estado de derecho. No hay una diferencia entre las distintas funciones del Estado. Acá nosotros tenemos 5 poderes o funciones del Estado: el poder judicial, el ejecutivo, el legislativo, la función electoral y de transparencia, y el control social. Y todas las instancias se encuentran cooptadas por el gobierno. En este momento cualquier tipo de comisión no va a investigar nada ni va a concluir a establecer responsabilidades por acciones u omisiones de servidores públicos. Hemos visto casos de corrupción escandalosos durante la pandemia, como por ejemplo el reparto de hospitales por parte de asambleistas, cuando por la constitución los asambleístas no pueden gestionar cargos públicos ni tener otros ingresos que no sea por la docencia. También hemos visto casos de corrupción debido a la compra de mascarillas con sobreprecio. Hemos visto los casos de sobreprecios de las fundas con las cuales se envuelven los cuerpos de los fallecidos. Todo esto sin mencionar el caso de los “INA papers” que es el caso de corrupción que envuelve al actual presidente, a su familia y a sus allegados más cercanos. Entonces vemos una justicia que es bastante selectiva. 

Si sos correista te atacan y te persiguen indiscriminadamente. Ya lo dijo el mismo secretario de la presidencia cuando públicamente dijo que a Correa lo “vamos a perseguir y a enjuiciar”. El descaro es absoluto. Ya directamente ni se preocupan por guardar las formas y de darle un poco de credibilidad y aspecto de independencia al sistema judicial a la hora de hacer su trabajo.

Lo que evidentemente vemos en Ecuador es una aplicación de lo que se conoce como el Lawfare, que se ha convertido en la estrategia geopolítica en la región para perseguir a los líderes progresistas y de izquierda, en un momento de derechización y de retorno de las políticas neoliberales en la región.

Entonces, en todos estos casos de corrupción que hubo durante la pandemia la fiscalía no ha iniciado ninguna investigación. Yo no espero nada de la justicia y no tengo ninguna esperanza en ella. Basta recordar que el vicepresidente de la nación se encuentra encarcelado hace más de dos años. Con este gobierno no vamos a tener justicia. Vamos a esperar a un próximo gobierno. Y en ese sentido confiamos en que podremos ganar las elecciones para poder retornar a un Estado de derecho y a un país donde haya una verdadera independencia de los distintos poderes del Estado.

(2020) Personas cargan ataúd con una víctima de coronavirus a una camioneta en medio del pico de contagios que sufrió Guayaquil en el mes de abril.

—Usted mencionó la gravedad del pago de bonos por un monto de 324 millones de dólares en medio de la pandemia. Esta semana, al igual que en Argentina, Ecuador también pudo llegar a un acuerdo de reestructuración de su deuda externa con los acreedores. ¿Qué opinión tiene del acuerdo al que llegó Lenin Moreno?

—Ese acuerdo realmente es una burla a la inteligencia de los ecuatorianos y de las personas que sabemos cómo ha sido el proceso de negociación de esa deuda. Nos quieren hacer creer que el acuerdo al que se llegó ha sido un éxito porque en vez de acordar bonos con un valor del 100% se terminó con bonos al 91% de su valor nominal. Pero todos sabemos que en realidad el costo de esos mismos bonos en el mercado está al 20%. El ministro de finanzas no está protegiendo los intereses del pueblo ecuatoriano, sino más bien los del capital transnacional financiero y especulativo. 

Con este gobierno nunca van a perder los tenedores de deuda sino el pueblo ecuatoriano. Y eso es así porque seguramente en esa renegociación habrán cláusulas que no se podrán modificar nuevamente en el futuro. Si bien se alargaron los plazos, el próximo gobierno estará atado a cláusulas por las cuales durante todo ese período no se podrá renegociar los montos de la deuda. El gobierno tiene que informar quienes son los propietarios de esta deuda, quienes compraron la deuda del Ecuador, es decir, quienes van a hacerse dinero a costa del pueblo ecuatoriano y de los más de 27 mil ecuatorianos que fallecieron durante la pandemia.

—El año pasado cuando el Ecuador volvió a recurrir al FMI se decretó un aumento en el precio del combustible que generaron enormes movilizaciones a lo largo del país que hacían recordar a los ciclos de protesta de fines de la década de 1990 e inicios del 2000 ¿Cuáles fueron las consecuencias políticas de aquellas jornadas? ¿Qué quedó de esas enormes protestas?

—La eliminación de los subsidios del combustible en octubre del año pasado causó realmente una movilización nacional, en la que participaron muchos sectores de la sociedad, pero sobre todo de los trabajadores, los jóvenes y del sector indígena. Tuvimos 13 días de paro nacional y cerca de 1200 personas detenidas arbitrariamente, así como también una enorme cifra de 1500 heridos, entre ellas personas que perdieron sus ojos por la represión que hubo desde el gobierno. 

La quita de este subsidio lo que hacía era empobrecer la vida de la gente. Un aumento en el precio del combustible hace que suban tanto los precios de la comida como los de distintos bienes y servicios que consume la mayoría de la población. ¿Y qué pasó después? A partir de ese momento lo que hizo el gobierno fue librar una batalla mucho más fuerte en contra del correismo. Nos acusaron de rebelión. Nuestra compañera Prefecta, Paola Pabón, estuvo en prisión cerca de 90 días. Nuestra compañero Virgilio Hernández, que era el secretario del movimiento Revolución Ciudadana también estuvo detenido, al igual que Christián Gonzalez. Yofre Poma, que es asambleísta por Sucumbíos, fue acusado por paralización de servicios públicos. 

En lugar de hacerse cargo de sus errores, el gobierno nos denunciaba como los instigadores del conflicto, como si estuviéramos  detrás de estas movilizaciones.   

—Decían que Rafael Correa estaba organizando las protestas desde su cuenta de twitter…

—¡Desde su Iphone! ¡Ojalá el ex presidente tuviera tanto poder como dicen que tiene! ¡Ahí te das cuenta de lo ridículo que es y de la burla que supone para la inteligencia de los ecuatorianos! Felizmente hay personas que están empezando a dejar de creerle a esos medios de comunicación hegemónicos porque las mentiras caen de lo absurdas que son. Volviendo a lo anterior, la quita del subsidio era un dictamen por parte del FMI para reducir los gastos del Estado. Pero luego de estas grandes movilizaciones el gobierno tuvo que retroceder con la medida. Sin embargo quedaron muchos temas pendientes. Como te dije anteriormente, ya desde ese momento habían empezado los despidos masivos, sobre todo en el sector de la salud que fueron casi 3500 en total. ¿Qué fue lo que pasó? Si bien el gobierno no pudo llevar a cabo la eliminación del subsidio al combustible, estaba en la obligación de cumplir con el resto de los dictámenes  por parte del Fondo. Y ahora durante la pandemia insisten nuevamente en hacer leyes que estén acordes a las famosas recetas del FMI. Aprovechándose de la situación de emergencia debido a la crisis generada por la pandemia, hace poco el gobierno presentó la mal llamada “ley de apoyo humanitario”. ¡Cuando en realidad esta ley no da ningún tipo de apoyo humanitario! A partir de esa ley lo que se hizo fue profundizar las reformas estructurales que el FMI le exige al gobierno que lleve a cabo. Con esta ley se aprobó una flexibilización y precarización laboral, así como también una reducción de las políticas del Estado de bienestar que existían previamente. Lo curioso es que mientras vemos que en el resto de los países se realizan diversas medidas de transferencias de recursos para los sectores más perjudicados, inclusive países como Estados Unidos que con Donald Trump como presidente ha dado asistencia  económica a las familias de escasos recursos,  Ecuador se encuentra haciendo todo lo contrario. Ha quitado dinero a los trabajadores y en lo que va de la pandemia han habido más de 670.000 despidos sin que el gobierno los asistiera de alguna manera. Hubo también un desfinanciamiento de los seguros sociales que afectó a más de 270.000 personas. Más del 40% de los que no tienen trabajo son jóvenes de entre 20 y 30 años. Es decir, que son los más jóvenes los que cada vez tienen menos esperanza de un futuro en el país.

Esto me recuerda al país que yo dejé cuando tenía 19 años. Yo, al igual que muchos otros ecuatorianos, tuve que migrar por la crisis que vivía el Ecuador en ese entonces. Yo represento a los migrantes ecuatorianos en Europa, Asia y Oceanía. Y nosotros nos fuimos de ese país porque no nos daban oportunidades a los que éramos de la clase trabajadora, media o populares. Un país discriminatorio, excluyente, en el que no había justicia y que yo viví en carne propia.

¿Ecuador ha vuelto a ese país neoliberal excluyente?

—Lamentablemente hemos regresado a ese país. La diferencia es que antes teníamos la válvula de escape que era la migración. Europa en ese momento vivía otra situación, no teníamos el cierre de fronteras por el contexto de la pandemia y la frontera entre México y Estados Unidos no tenía la situación que tiene actualmente. Era otro momento histórico en la que la gente podía migrar. Ahora la gente está condenada a morirse de hambre buscando entre la basura lo que puede encontrar de comida para sus hijos. Hay que recordar que en Ecuador el 70% de los trabajadores están en el sector informal. Por lo tanto no hay una seguridad laboral ni de ingresos, y este gobierno lo que menos ha hecho fue proteger los ingresos, los empleos y la salud de los ciudadanos. No ayudó a las pequeñas y medianas empresas que son el motor de la economía del país. A los únicos que ha ayudado fue a los que pertenecen al gran sistema bancario del país.

—En relación a la cifra que mencionó, justo hoy el INEC (Instituto Nacional de Estadística y Censo) publicó un informe en el que decía que el total de personas desempleadas en conjunto con las que se encuentran en el sector informal dan un total del 82% de la población, y que está cifra subió enormemente en estos últimos 5 meses.

—Exactamente. Y esas cifras explican los principales problemas que hubieron durante la pandemia. Es muy fácil para un gobierno decirte que te quedes en tu casa. Pero si tienes que decidir entre quedarte en casa y no contagiarte, o salir y tener que buscar el pan para tus hijos trabajando en la calle ya que te encuentras en el sector informal, cualquier padre o madre va a asumir ese riesgo. Y eso se debe a que aquellas familias nunca recibieron ningún ingreso por parte del gobierno. Entonces la gente se ve obligada a tener que salir a la calle, y por eso luego vemos la cantidad de contagios que tenemos. Y esta situación es aprovechada por el ministro de salud que dice que los médicos se contagian en las calles en vez de los hospitales para buscar desligar cualquier tipo de responsabilidad por parte del Estado de las pésimas condiciones de trabajo que tienen nuestros trabajadores en el sector de la salud. Es realmente lamentable

—Volviendo al tema de la persecución política que denuncia, otra noticia que hubo esta semana fue la sentencia que dejaba sin efectos las medidas cautelares dictadas por el Consejo Nacional Electoral que proscribían a 4 partidos políticos, de los cuales una era el correísmo.

—El gobierno ha tenido una tendencia fascistoide y al autoritarismo en estos últimos tres años que no ha parado de aumentar. Basta pensar en el caso de los sobornos contra Rafael Correa o el caso Odebrecht en el cual el único encarcelado es el vicepresidente, Jorge Glas, pero no hay ningún funcionario o directivo de la empresa que se encuentre acusado. El gobierno y los poderes fácticos de todo Ecuador saben muy bien que el movimiento Revolución Ciudadana es el que encabeza en todas las encuestas, el que tiene mayor apoyo popular. 

El resto de los partidos políticos están muy por debajo. Ellos están tratando por todos los medios de impedir la participación política de Rafael Correa, y de proscribir a la revolución ciudadana para que no podamos participar. Y si no pueden eliminarnos del registro de organizaciones políticas en el Consejo Nacional Electoral, lo que van a hacer es retrasarnos en todo el proceso.

Ahora nosotros tendríamos que realizar nuestras elecciones internas para las candidaturas y nos están impidiendo realizar nuestros procesos internos dentro de nuestra organización política. Un juez decidió suspender esa medida cautelar del CNE, pero después hubo otro juez que no aceptó que los partidos afectados puedan participar. Entonces vemos dos jueces del TCE en el que uno afirma que se han vulnerado los derechos de organizaciones políticas y otro que niega dicha violación y propone que no se modifique la medida cautelar.

Hay que decir que todo esto nace de una predeterminación del contralor subrogante, Pablo Celi, para intimidar a los consejeros del CNE para que ellos voten a favor de la suspensión de las organizaciones políticas afectadas.

(8 de Julio 2020) Presentación oficial de la coalición política Unidos por la esperanza, que aglutina al correísmo junto a otras organizaciones progresistas.

—Pese a estas dificultades, de todas formas, pudieron conformar un frente electoral de cara a las elecciones.

—Así es. Nosotros hemos construido una gran alianza de varios grupos progresistas y de izquierda en el país llamado “Unión por la Esperanza”. Con esta coalición es desde donde vamos a recuperar el país. Creo que el Ecuador se encuentra en un momento en el cual no necesariamente el debate es entre izquierda o derecha, correísmo o anticorreísmo, sino que, como ciudadanos, lo que va a estar en juego a la hora de votar va a ser la democracia misma. Nos encontramos con una democracia muy frágil. 

Una de las razones por las cuales la gente va a votar va a ser por la posibilidad de poder tener trabajo y dinero para alimentar a sus hijos. Y todo el mundo ahora reconoce que en los 10 años de revolución ciudadana durante el gobierno de Rafael Correa estuvieron mejor. Tal vez no les gustaba su acento guayaquileño, su manera de expresarse. Pero la clase media, los trabajadores, las clases populares, las mujeres y empleadas domésticas, vimos muchos avances en términos de derechos. El salario básico remunerado subió consistentemente durante todo ese período. La gente ahora admite que vivía mejor con Correa, que podían irse el domingo a salir a comer con su familia afuera, poder salir de vacaciones, pagar el colegio privado de sus hijos, y ahora ya no pueden hacer nada de esto. Esto no se debe únicamente a la pandemia, sino más bien por cómo el gobierno la ha gestionado induciendo al país a esta grave crisis.

—Las próximas elecciones van a ser en un par de meses, en febrero para ser exactos ¿Cuál es su estrategia de cara a las elecciones? ¿Qué están proponiendo?

—Hay mucha gente en el Ecuador que no ha definido su voto y que no está convencida por ninguno de los partidos de la oferta electoral. Pero veo muy difícil la situación electoral del actual gobierno. Lenin Moreno tiene apenas el 8% de aceptación por parte de la población, que es el nivel más bajo de la historia que alguna vez tuvo algún presidente. Creo que ni siquiera Abdalá Bucaram tuvo ese porcentaje de credibilidad cuando fue destituido. Lo que nosotros estamos buscando a través de la conformación de UNES, es armar un tejido de alianzas con los diferentes grupos progresistas del país para hablarle a esa gente que ha perdido la ilusión de un futuro en el Ecuador.

Hay mucho desencanto en la gente, mucho desencanto por la política  y es a esas personas que se han desesperanzado a las cuales les tenemos que llegar. Hay que recordar que en el Ecuador tenemos el voto facultativo de migrantes, y los migrantes también son un elemento importante en las elecciones. Esto es así porque no hay familia en el Ecuador que no tenga un pariente migrante, y siempre fue el migrante el que históricamente ha mandado las remesas al Ecuador para su familia. Entonces una persona al mandar ese apoyo económico tiene una especie de poder jerárquico en la familia a la hora de las elecciones. En el Ecuador nos encontramos invadidos por las falsedades de la prensa que de tanto repetir una mentira la vuelven en verdad. Sin embargo los migrantes pueden contar con otro tipo de información. A parte de contar con otros medios digitales, se encuentran fuera del bombardeo constante de las mentiras de estos medios de comunicación hegemónicos cómplices de este gobierno. 

Lo que buscamos es la generación de empleo, que se encuentra en uno de sus peores momentos. Y restituirle a la sociedad ecuatoriana el sistema de salud  pública que habíamos construido durante la revolución ciudadana. En medio de esta pandemia, si no hubiera sido por todos los hospitales y centros de salud que se construyeron durante la revolución no se hubiera podido manejar la crisis de la forma en la que se la manejó. De por sí fue pésima, pero sin todo este sistema de salud fortalecido previamente la situación sin duda hubiera sido mucho peor y el costo de vidas humanas hubiera sido mucho más alto. Lo que buscamos también es volver a darle importancia a todo lo que se encuentra relacionado con los servicios públicos. En este gobierno lo que se está haciendo es desprestigiar todo lo público a partir de un discurso en el que se busca instalar que lo público es igual a ineficiente. Y cuando hablamos de público nos referimos a las refinerías de petróleo, el acceso a internet, el agua, la luz eléctrica, el servicio de basura, hasta la banca pública. Se está buscando instalar que nada de esto funciona para que entonces se puedan privatizar a precios muy bajos y volver al Estado neoliberal de los años 80 y 90 de los cuales yo migré, al igual que millones de compatriotas de ese entonces. Nos quieren hacer volver a ese Estado neoliberal donde todo es privado, donde para tener acceso a una educación de calidad tienes que pagarla ya que no existe la educación pública de calidad. Ese Estado neoliberal donde solo los ricos podían permitirse estudiar en el exterior, mientras que el resto de la población tenía que quedarse a estudiar en el país en universidades de “garaje”. Es a ese país al que nos quieren hacer volver, donde solo el que tiene dinero puede acceder a la salud y salvar su vida, acceder al servicio eléctrico y a la educación. Tenemos que regresar a la construcción de un país con justicia y con equidad, y eso es lo que pretendemos cuando decimos “vamos a recuperar la Patria”, “vamos a recuperar el buen vivir” que tuvimos durante la revolución ciudadana.

—Constantemente mencionó todos aquellos logros que ocurrieron durante la presidencia de Rafael Correa. Sin embargo, hace poco se volvió a rectificar su condena que le prohíbe ejercer cargos públicos durante 8 años. ¿Hay posibilidades de que Correa pueda presentarse a elecciones? ¿Quiénes serían los otros candidatos en caso de que no pueda presentarse?

—Parte del deseo del CNE por querer postergar las elecciones no tiene nada que ver con la pandemia, ni con el hecho de querer salvar la vida a los ecuatorianos, sino que responde a la necesidad de darle más tiempo a la función judicial para que en las tres instancias Rafael Correa ya tenga su sentencia definitiva y no pueda participar de las elecciones. Empecemos por eso. Si bien es cierto que la segunda condena, es decir la apelación, ya fue en contra de Rafael Correa, hay que recordar de qué tipo de sentencia estamos hablando. 

Se trata de una sentencia ridícula porque tú habrás visto que la única prueba que tienen de su acusación son 6000 dólares de un préstamo del fondo de solidaridad de funcionarios de la presidencia, que él pagó hasta el último centavo, y la denuncia por “influjos psíquicos”. Basta decir que para que haya un delito éste tiene que estar codificado en la normativa del Código Orgánico Integral Penal. No hay delito en el COIP que se llame “influjo psíquico”. Realmente se trata de un absurdo que no tiene ningún tipo de sostén jurídico. No existe doctrina o jurisprudencia penal que pueda sustentar este argumento de “influjo psíquico”. Esto sin duda luego lo veremos en la historia del Ecuador de cómo fue la persecución política durante el gobierno de Moreno. 

Yo personalmente aspiraría a que Rafael Correa pueda participar para reconstruir este país que se está cayendo a pedazos. Pero en caso de que Correa no pueda participar ya sea como asambleísta o vicepresidente, cualquiera de nosotros está más que en condiciones para sacar adelante nuestro país porque lo vamos a hacer junto con nuestro pueblo.


[Esta entrevista se realizó antes de que el frente UNES anunciara oficialmente su fórmula presidencial. El 17 de agosto se confirmó que la misma estaría compuesta por el economista Andrés Arauz como candidato a presidente y Rafael Correa como candidato a vicepresidente].

Fecha de publicación:
Ignacio Ramírez

Bicho porteño y spinettiano a ultranza. Casi politólogo e intento de escritor.