“La democracia en disputa”: entrevista a Enrique Dussel
Por Revista Oleada
Entrevista

Bajo el título “Ética y política en medio de una gran transición” se desarrolló el cuarto episodio del ciclo de entrevistas organizado por el Instituto Democracia y el Circuito Cultural JJ, en esta oportunidad también con la participación del Instituto de Formación Política de Morena (México). Para este episodio, Ulises Bosia y Ezequiel Ivanis entrevistaron a Enrique Dussel.

Enrique Dussel casi no precisa presentación. Se trata de uno de los principales filósofos latinoamericanos, fundador de la Filosofía de la Liberación y actualmente Secretario de Formación del Instituto Nacional de Formación Política de Morena, el partido gobernante en México, liderado por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Su extensa  y sumamente influyente trayectoria nos exime de comentarios exhaustivos, pero sí resulta pertinente resaltar en esta introducción la relación entre nuestro país -donde Dussel nació, en la pequeña ciudad mendocina de La Paz-, con su actual México adoptivo, en estos tiempos en que parece iniciarse un diálogo entre los gobiernos de ambos países, en la búsqueda de caminos comunes para dejar atrás la herencia neoliberal.

 

 

Estas fueron algunas de sus frases destacadas durante la entrevista:

“Ahora surgen estas dos experiencias, la de Argentina y México, muy semejantes en muchos aspectos. Gobiernos populares, realmente democráticos, elegidos por mayorías sin fraude y un pueblo realmente jaqueado por la pobreza, la explotación y una deuda externa gigantesca. Si la paga, entonces es lo que le pasa a Argentina, vienen gobiernos neoliberales, endeudan nuestros países y después le toca a los gobiernos populares transportar al enfermo hacia la salud de nuevo, pero muy limitado por una enorme deuda. Esto me hace pensar que tendremos en algún momento que tomar medidas más serias diciendo a las entidades, a los bancos que han hecho empréstitos irresponsables a gobiernos no democráticos o aparentemente democráticos: ¿por qué pagar una deuda que fue contraída contra la voluntad del pueblo”.

“El último fundamento de la ética no es el consenso de la argumentación de una comunidad de comunicación, como piensa la Escuela de Frankfurt, o una ética de los valores, o muchos fundamentos de la ética contemporánea. No. Dijimos bien claro, a partir del debate con Apel, el fundamento de la ética es la afirmación de la vida. ¿Quién diría que ahora nos toca una pandemia globalizada por primera vez en la historia del planeta Tierra?”

“Marx hace de la vida el fundamento de la economía política y justamente acusa al capital por poner en cuestión la vida de la naturaleza y la vida humana. Ese principio fue a partir de una lectura de Marx hecha en América Latina, contra el marxismo-leninismo estalineano, y aún el del Partido Comunista y de muchas izquierdas. La lectura que tenemos de Marx es latinoamericana y totalmente válida”.

“Estamos en la cuarta transformación, así le llama el presidente en México. Ya no la hidalguense o la sanmartiniana de la emancipación, ya no la juarista o la mitrista en Argentina, ya no la revolución del 1910, de los campesinos contra el porfiriato, sino una nueva transformación. Es una idea interesante y que tiene sustento”.

“Estamos en un gran proceso político, de teoría y de práctica de transición. La Thatcher en Inglaterra nos dijo “no hay otra alternativa”, hay que entrarle al neoliberalismo y no hay otra posibilidad porque se ha globalizado. El virus atacó el centro de ese optimismo, ha mostrado que esa alternativa es imposible y entonces ahora se abren cantidad de posibilidades y estamos en una época de transición”.

“Trump se ríe de la vida. Destruye lo poco que había hecho Obama y deja a Estados Unidos sin sistema público de salud, el país más atacado del mundo. Se acabó la hegemonía norteamericana. Se acabó Estados Unidos como ejemplo para la humanidad. Es un país retrógrado”.

“Este sistema se cae porque de pronto no tenemos un sistema de salud público donde todos los ciudadanos puedan recurrir para que los sanen y no se propague la pandemia. Quiere decir que es una demostración empírica del fracaso del mercado y de la necesidad de un nuevo tipo de Estado. Digo nuevo con respecto a los que ha habido últimamente, pero aún del Estado benefactor que salió de la gran crisis del 29-30, que salió por una crisis parecida a la que estamos viviendo”.

“Algunos periodistas interesantes, simpáticos, de izquierda, a veces de extrema izquierda, son un poquito anarquistas, pues dicen “el Estado es un problema”, miren Holloway aquí en México “cambiar el mundo sin tomar el poder”. Imposible, compañero. Si usted no toma el poder, no puede cambiar el mundo. Pero ¡cuidado! ¿Qué poder va a servir? Hay que empezar por una definición de poder”.

“Poder obediencial significa: yo ejerzo el poder que reside en el pueblo y sólo en el pueblo, y obedezco a ese pueblo que me expresa sus necesidades y yo las escucho y las cumplo. (…) El poder no es dominación legítima ante obedientes, es justo al revés. El poder es ejercicio servicial ante un pueblo que es el que exige al poder político ser obediencial. El líder debe ser un escucha de las necesidades del pueblo. Esto supone una nueva concepción del Estado”.

“El socialismo no tuvo ninguna conciencia ecológica, no podía tenerla. Era bastante patriarcal y bastante racista, y muchas cosas que ahora ya no acepta la juventud ni el mundo. El socialismo hay que aceptarlo al nivel de la estructuración de la empresa y la crítica del mercado, pero no es un horizonte completo. Ni nombre tenemos para lo que viene. Por eso hay que tener los ojos abiertos y ver la factibilidad de gobiernos progresistas, de izquierda, responsables de la vida, de la cultura, porque también tenemos que redefinir nuestra cultura latinoamericana con respecto a la cultura eurocéntrica y norteamericana”.

“Los partidos políticos no son maquinarias electorales, son escuela de políticos. (…) Es necesaria una formación intelectual para que también haya una transformación política, pero quizás no revolucionaria a la manera del foquismo: “Fidel Castro y el Che Guevara toman el poder por las armas”. Hoy no es posible. No hay posibilidad de luchar de igual a igual con el imperio. Entonces, ¿cómo hay que hacer? Hay que guarecerse en el pueblo y crecer lentamente. Estamos en una época de transición que durará cierto tiempo. No podemos saber cuánto, pero tenemos que crear una nueva ideología, un nuevo Estado, una nueva concepción del mercado, una nueva concepción de la vida económica, de nuestra vida cultural latinoamericana a partir de los pueblos originarios, la época colonial, nuestros grandes héroes populares”.