Visibilidad bisexualLa potencialidad de nombrarse
Por Solci Godoy y Carolina Vilella y Lucía Nossente
Ensayo

“El 23 de Septiembre, día internacional de la visibilidad bisexual, se pone de manifiesto la importancia del nombrarse bisexual como estrategia política.”

Constantemente leemos posteos, notas, panfletos, escuchamos videos que reivindican la figura de Marielle como la gran activista feminista y afrobrasilena que fue. Sin embargo, no es casualidad que parte de su identidad sea invisibilizada. 

En su último debate público en Río de Janeiro, con el grupo de Jovenes Negras Moviendo Estructuras, y horas antes del funesto tiroteo que le arrebató su vida (y que sigue sin esclarecimiento) Marielle afirmaba que la autoidentificación es fundamental para la construcción política: 

“El lugar de mujer, mujer negra, bisexual, ahora estoy casada con una mujer, pero tengo una hija. De estas tantas representaciones la gente va aprendiendo, conocemos y estudiamos más”. 

¿Por qué, entonces, si ella se autopercibía bisexual siempre se la recuerda como lesbiana? En su relato transmite la importancia de reivindicar la interseccionalidad frente a una cultura hegemónica que busca constantemente homogeneizar las diferencias bajo el universal blanco cis y heterosexual. Sin embargo, su inbisibilizacion demuestra que por fuera de la heteronorma se pueden seguir reproduciendo jerarquías.

Si miramos lo que sucede en Argentina, como se menciona en el libro Bisexualidades Feministas: “La historia de las luchas y de los debates públicos del movimiento en nuestro país no sugiere una presencia fuerte de la categoría bisexualidad y tampoco es poderosa la participación de militantes abiertamente bisexuales en relación con otrxs activistas ligadxs a estas luchas. Si bien lo bisexual esta contemplado en las siglas LGBT muy pocas veces fue considerado una herramienta teorico práctica, espacio válido desde el cual o sobre el cual reflexionar. Históricamente la bisexualidad ha sido construida culturalmente en espacios que son casi exclusivamente lesbianos, homosexuales o heterosexuales. Es así que les bisexuales aprendemos a pensarnos en lugares que no reconocen a la bisexualidad como locus [espacio] discursivo (solo lo hacen parcialmente)”

Es por esto que surge la necesidad de visibilizar a las referencias públicas bisexuales. La ausencia de representatividad en el discurso público (dentro y fuera del activismo LGBTIQ+), los estereotipos que se construyen en la literatura y el cine, y los prejuicios asociados a dicha identidad hacen que sea difícil para una persona poder identificarse como bisexual. Reiteradas veces se apela a la promiscuidad, a la inmadurez y a la indecisión de las personas que se nombran bisexuales, invalidandolas e intentando encasillarlas en un estado fijo (ya sea gay o hetero).

Incluso, a la hora de autopercibirse bi muches expresan el miedo a “ser tildades como binaries” como si esto fuera característico de aquella identidad, lo cual termina siendo una definición impuesta y externa (y en la mayoría de los casos no tiene como objetivo apuntar a la binariedad que atraviesa al resto del sistema sexo-generico en el que las personas somos socializadas). Creer que la bisexualidad representa el binarismo mujer cis – varon cis habla mucho más de los prejuicios y creencias propias internalizadas y naturalizadas, que de la bisexualidad en si. Como se dijo en el Manifiesto Bisexual de 1990: “No asuman que la bisexualidad es binaria o dual en su naturaleza: que tenemos dos lados o que debemos actuar simultáneamente con dos géneros para ser seres humanos completos. De hecho, no asuman que solo hay dos géneros”

La bisexualidad nos invita a pensar la identidad como un proceso en constante construcción, reconociendo a la sexualidad de forma dinámica, fluida, no estática. Desde el activismo se la define por fuera de los binarismos, como la fluidez de atracción hacia más de un género (ya sea hacia varones y mujeres, cis, trans, de genero fluido y todas las categorías de generos no binarios). Es por ello que contiene la potencialidad política de reivindicar un deseo que varía en el tiempo y el espacio, desbordando los límites impuestos y escapando del mandato del monosexismo. El deseo migra, pero siempre es deseo bisexual. 

El 23 de Septiembre, día internacional de la visibilidad bisexual, se pone de manifiesto la importancia del nombrarse bisexual como estrategia política. El reconocimiento y visibilidad de lxs referentes bisexuales es imperante para vencer el dispositivo de poder que opera alejando a la bisexualidad como una identidad posible. Reivindiquemos entonces a Marsha P. Jhonson, a Sylvia Rivera, a Marielle Franco, Alejandra Sarda, para seguir construyendo colectivamente otras narrativas afectivas que nos abracen.