Entrevista con Augusto Costa
Por Sebastián Tafuro
Cuarta ola

Nos tomamos un respiro del panorama económico y conversamos con Augusto Costa sobre su otra pasión: es vicepresidente segundo de Vélez. La sección Cuarta Ola nos permitió una conversación singular: sobre las mujeres y el fútbol, el machismo entre hinchas, dirigentes y jugadores, y los avances para desterrar la violencia de género.

Tener una conversación con Augusto Costa enseguida nos remite a un tema excluyente: la economía. Es inevitable: su título de economista de la UBA, su máster en Economía del Desarrollo, su rol como docente universitario y sobre todo su cargo de Secretario de Comercio durante los últimos dos años del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, lo colocan como alguien con destacadas credenciales para analizar la actual coyuntura. Pero no fue esta la oportunidad.

Además de observar con preocupación el panorama general tras casi 3 años de Cambiemos en el poder, Costa siempre tuvo (y tiene) otra pasión que hoy se volvió ocupación concreta: el fútbol. Desde fines del año pasado ejerce el cargo de vicepresidente segundo de Vélez, el club de sus amores, como parte de la gestión de Sergio Rapisarda que ganó las elecciones con la lista “Cruzada Renovadora”.

A partir de ese eje, nos propusimos una entrevista que giró en torno a una de las dimensiones que asume la Cuarta Ola feminista en nuestro país: las mujeres y el fútbol, entre la práctica del deporte, el involucramiento en las dirigencias y la necesaria tarea de desterrar la violencia de género. La experiencia de Vélez al respecto arrojaba algunas aristas interesantes para indagar. Lo hicimos a lo largo de más de media hora en el Centro Cultural Morán, del cual Augusto es parte importante, y donde luego de nuestro diálogo se produjo una interesante charla que, bajo el título de “Flan y Circo”, protagonizaron Itai Hagman, Julia Mengolini, Mariano Recalde y Victoria Montenegro.

Es cada vez más creciente la práctica de fútbol entre las mujeres. Hasta el año pasado en Vélez no había fútbol femenino y a partir de la gestión de ustedes lo incorporaron. ¿Qué potencialidad creés que existe dentro de lo que es el fútbol de mujeres y que creés que hay que hacer para profesionalizarlo o fomentar una mayor competitividad?

Efectivamente Vélez era uno de los pocos clubes de Primera División donde no había fútbol femenino en ningún nivel. Entonces ya en la campaña del año pasado una de nuestras principales propuestas era poder desarrollar la parte recreativa y la parte profesional del fútbol femenino. Por un lado porque Vélez es un club que debe tener alrededor de 40 mil socios en este momento, de los cuales más de un tercio son mujeres. Además, cuando uno analiza cómo viene desarrollándose el fútbol femenino, para mí es el deporte de mayor potencial de crecimiento en la Argentina. Con lo cual desde el punto de vista estratégico, de darle un servicio a socias que son parte de la vida institucional del club y no tenían la posibilidad de hacer ese deporte, me parecía fundamental y me parecía, de hecho, una desidia que las autoridades anteriores del club no hayan visto esta demanda, esta necesidad y esta cuestión central para también poner en pie de igualdad a las socias con los socios.

Y después está la cuestión de que desde Superliga y desde Conmebol se empezó a obligar a los clubes a que tengan equipos profesionales de mujeres como parte de los requisitos para obtener la licencia de Superliga y para poder jugar competencias Conmebol. Ya ni siquiera desde el punto de vista que una Comisión Directiva pueda decir “esto es importante como servicio a los asociados y asociadas”, sino ya como una condición para jugar la Libertadores o la Sudamericana es necesario tener fútbol femenino. Así que sea cual sea la motivación que haya habido entre los diferentes interlocutores con los que charlé, el resultado es que desde el mes de febrero ya tenemos fútbol recreativo de mujeres en diferentes categorías. Hasta ahora tenemos alrededor de 100 chicas jugando torneos internos.

Y el sábado pasado [se refiere al 25 de agosto] se jugó por primera vez en la historia del club una jornada de fútbol mixto, algo que también es todo un logro para mí en lo personal y en lo que es mi visión del desarrollo del deporte, porque estuve estudiando bastante el tema y en principio hasta mínimo los 10 años no hay motivos para que el fútbol no sea mixto. Por una cuestión incluso de desarrollo de habilidades, tanto de nenes y nenas, es hasta conveniente que sea mixto.

Creo que Vélez a partir de este año entró en una nueva etapa que tiene un potencial enorme. Después en la parte de fútbol profesional todavía estamos un poquito más verdes ahí porque eso implica muchísimos más recursos, porque tenés que formar un plantel profesional, categorías inferiores y el club está en una situación económica muy difícil. Creo que habiendo prendido la parte recreativa, le va a dar más fuerza a la necesidad de tener los equipos competitivos y es algo que vamos a tener armado de acá a fin de año.

¿Qué tan importante es que se empiece a jugar al fútbol desde niñas?

Mirá, te cuento mi experiencia. Mi mujer y varias compañeras de ella armaron un equipo para un torneo femenino de ex alumnos de mi secundario. Yo era el técnico de ese equipo. La primera vez que se pararon en una cancha fue el primer partido, no sabían ni cómo pararse. Pero el problema no es ése, que se aprende, o que una chica pueda desarrollar habilidades de grande, sino que la falta de práctica deportiva futbolística de chiquitas hace que no sepan cuidarse de las lesiones, entonces fueron lesionándose una por una: codo, rotura de dientes, ligamentos cruzados. Porque como cualquiera que aprende de grande, no tenían internalizada ni la dinámica del fútbol, ni los movimientos que se hacen, ni cómo protegerse. Entonces ahí me choque con una realidad: que si aprendes un deporte como el fútbol de grande, y jugás más o menos con garra, te vas a lastimar.

Las mujeres que empiezan a jugar de grande tienen inferioridad física respecto al desarrollo de los hombres. Si las mujeres empiezan a jugar de chicas, tanto física como a nivel habilidad, no deberían tener diferencia, por eso nosotros en Vélez estamos empujando mucho a los padres y madres a que sus hijas puedan empezar de chiquitas.

Quizás sólo comparable con el mundo del sindicalismo, en el fútbol hay muy pocas mujeres dirigentes. ¿Cómo se puede hacer para subsanar esa situación de tan pocas mujeres en ese rol dirigencial, dado que su presencia activa en los clubes sociales es muy grande? Por otro lado, ¿qué tan machista crees que es el mundo del fútbol?

Te voy a contar una experiencia de cómo llegue a la política en Vélez. Mi abuelo fue dirigente durante toda su vida, yo nací en el club, toda mi memoria está asociada con ir a la cancha, con estar ahí, y más o menos desde los veintipico de años, cuando empecé a militar en la facultad, solo pude ir a los partidos. Estuve muy afuera, pero después cuando me reintegré lo hice a través de una agrupación histórica del club (la Cruzada Renovadora) donde me invitaron a sumarme. Voy a la primera reunión de la agrupación. De repente empezamos a debatir y veo algo rarísimo ahí, éramos 14 hombres. Entonces les digo: “muchachos, ¿no les parece que hay algo raro acá? Somos todos hombres”. Todos me empiezan a mirar como un marciano. Ese fue mi primer encuentro con mi agrupación, con la que después terminamos presentándonos a elecciones.

Yo empecé a entender por qué estaba pasando eso. Hay una cuestión que es real, que es que tradicionalmente la mujer en los clubes no tuvo ningún tipo de lugar, un poco por esa herencia machista de que la mujer no puede estar en un ámbito de fútbol. También escuché comentarios de gente del Club diciendo “que si las mujeres están en las comisiones directivas después son chismosas y comentan, no se pueden guardar ningún secreto”, todo eso impregnadísimo. Entonces yo empecé a trabajar, obviamente siendo hombre con muchas limitaciones, para abrir el espacio de la agrupación y tratar de hacerlo a nivel club. Una de las primeras cuestiones que planteé fue que haya un cupo mínimo para mujeres en la Comisión Directiva, como primera medida. Perdí la discusión, la mayor parte de los representantes de las agrupaciones decían que no, que no había mujeres capaces para estar a la altura del club. Una cosa bastante espantosa, que del ámbito del que uno viene le parece que ya habíamos pasado esa etapa. Pero lamentablemente es una realidad que no se puede negar.

Entonces yo hice la propuesta, la discutí, la peleé, no salió, mientras empecé a acercarme a varias mujeres que estaban dando vueltas cerca de la agrupación con el afán de discutir e instalar la representación de las mujeres en el club. Por suerte en la CD que actualmente integro, que es la lista que ganó la elección (porque en Vélez es lista completa), son 29 lugares y tenemos 4 mujeres, que es récord histórico en el club. Y las 4 mujeres con un rol muy importante, haciéndose cargo de áreas muy importantes en el club, desde la parte social, de peñas, de cultura, la parte de relación con los socios y las socias y ganando mucho espacio, ya que la apuesta es que siga ocupando más lugar la representación femenina.

Después la otra pregunta, qué tan machista es el ámbito del fútbol, creo que varias cosas de las que te dije la responden, pero yo te la hago más genérica: es un ámbito muy discriminatorio en general. Xenofobia, racismo, machismo, toda la porquería junta que uno lo mama desde que va a la cancha y hasta te encontrás diciendo “no seas maricón” cuando un jugador rival está tirado en el piso. Y eso es el mal llamado “folclore del fútbol”, que nosotros también estamos trabajando para ir rompiendo.

Por un lado firmamos un acuerdo con el INADI para empezar a hacer campañas contra la discriminación en el fútbol, estamos trabajando para que la voz del estadio cada vez que haya una canción ofensiva alerte sobre la situación y creamos también, relacionado con todo esto, y es el primer club que lo tiene, un área de violencia de género para primero poder hacer concientización y después tomar las denuncias y llevar adelante las acciones correspondientes, que está funcionando muy bien también. Así que en un ámbito machista hay que tomar conciencia de la seriedad del asunto y tener políticas para ir haciendo este cambio cultural que hay que hacer.

En función de lo que señalás, pensaba en cómo ese “folclore” está tan instalado que incluso tratando de deconstruir un poco, el escenario de cancha parece un lugar casi inexpugnable para generar otras lógicas en las cuales uno pueda, por ejemplo, dejar de cantar esas barbaridades que mama de chiquito. ¿Hay alguna perspectiva de cambio en ese terreno?

Te lo digo yo como hincha, yo no sé si hay otra forma de decir “pongan huevo”. Y eso es claramente un estereotipo machista. También pasan cosas que a mi me chocan mucho que es lo de los cantitos que vos decís. Firmamos el convenio con el INADI, salen los jugadores del primer equipo con la bandera del INADI de la campaña, jugamos contra Argentinos Juniors y la hinchada gritando “en el barrio de La Paternal hay un bicho que es homosexual”, “los del Bicho son todos putos” con la bandera del INADI desplegada. Esa canción la cantamos toda la vida y es algo que realmente va a llevar generaciones pero hay que empezar a trabajar en eso.

Contanos un poco más sobre el Área de Violencia de Género. Cómo la pensaron, los objetivos que se propuso…

La idea es que Vélez tenga como institución un área especializada en desarrollar todas las políticas de concientización respecto a violencia de género, desde el punto de vista preventivo, habida cuenta de que muchos hinchas, sobre todo varones pero no necesariamente, tienen internalizadas prácticas muy discriminatorias y violentas hacia la mujer, machistas.

Después sabemos que hay muchísimos casos de acoso, de abuso. El deporte es una cosa muy compleja porque se mezcla la cuestión de la exigencia, la cuestión de la superación con la violencia, que puede ser violencia hacia un deportista hombre, pero si es hacia una deportista mujer peor todavía, porque ahí aparecen cuestiones de género también.

Estamos trabajando en identificar qué situaciones son lógicas de una relación entrenador-deportista y cuáles son directamente prácticas violentas que no pueden permitirse. También sabemos que hay muchos casos de situaciones de violencia con empleados, empleadas, con socios, que en los clubes están tapadas. Nosotros también tenemos un Instituto primario, secundario y terciario, y en las últimas semanas recibimos una presentación que hicieron alumnas y ex alumnas contra un profesor por conductas indebidas. Entonces tomamos la denuncia, dimos intervención al Área de Violencia de Género, al Ministerio Público y se desplazó preventivamente a la persona involucrada en la denuncia. Ahora tenemos un montón de protocolos que el club no tenía hasta el año pasado y tenemos más claro cómo actuar. Porque la lógica natural de la mayoría de las instituciones es tapar estos casos.

Ahora con esta Área de Violencia de Género le damos la posibilidad a las socias, a las empleadas y a cualquiera que dentro de la comunidad de Vélez sea víctima de algún caso de violencia de género, a que recurra a un área que la protege, que de manera anónima o sin exponer a la víctima, puede trabajar el caso. Y es un nuevo avance en el club para trabajar con cuestiones que hasta hace poco ni siquiera se tenía conciencia.

¿Qué opinión te merecen algunos de los últimos casos de violencia de género por parte de algunos futbolistas? ¿Cómo crees que es el tratamiento que se le da desde los medios y los clubes y cuál es el rol de los hinchas en esta historia?

Creo que es importante en primer lugar que los casos de violencia de género por parte de jugadores profesionales de fútbol salgan a la luz, cosa que antes… sabemos de todas las historias de vestuarios, de jugadores… siempre pasó. Solo que no salía a la luz o si salía a la luz salía de una manera invertida, “qué fenómeno”, o festejar que un plantel estuvo con una vedette, ni hablar situaciones como las del Bambino Veira por ejemplo. Ahora ya por lo menos no sale de una forma festejada, sino sale de una manera reprobatoria, y eso no es menor.

Después está la cuestión del fútbol, que es un deporte donde vos estás en la cancha y tenes al lado a un tipo que piensa lo contrario de vos, hace un gol tu equipo y lo abrazás. Y vos gritás los goles de los jugadores y no te importa lo que hizo la noche anterior.

Uno de mis máximos ídolos se llama José Luis Chilavert que es una persona que ve la vida de una manera completamente opuesta a como la veo yo y no comparto nada de su visión del Club o de la política. Pero es mi ídolo. Y yo no puedo decirle a mi yo futbolero, que le debe todo a Chilavert “pero es muy irresponsable lo que dice sobre la gente pobre”. ¿Qué voy a hacer? Si vamos a empezar a ponerle requisitos morales a los jugadores de fútbol para que puedan jugar… una cosa es si es un delito y tiene que estar en prisión, eso desde ya, no puede haber jugadores que hayan cometido delitos ni que tengan comportamientos violentos.

En ese sentido, estamos hablando de una actividad donde es difícil pedirle a una dirigencia o pedirle a los hinchas que tengan o que tomen medidas respecto a profesionales, que además son un negocio, por estos deslices morales o directamente por cuestiones como estas. Ahora bien, si todo lo que venimos charlando antes hace un efecto, que empieza a haber un cambio cultural, vos entrás a la concentración y deja de ser gracioso hacer chistes homofóbicos, deja de ser gracioso denigrar a las mujeres y, en la vida cotidiana de los jugadores de fútbol, me parece que debería empezar a cambiar la conducta, pero bueno, estamos hablando de acá para adelante.