El aborto legal y la violencia “pro-vida”
Por Esther Pineda G.
Cuarta ola

La autora recopila y analiza una sucesión de episodios para argumentar por qué los hechos de violencia e intolerancia frente al reclamo por aborto legal, seguro y gratuito son incidentes, delitos o crímenes de odio.

Nos guste o no, estemos de acuerdo o no, en las diferentes etapas del proceso histórico-social ha existido, existe y continuará existiendo el aborto. En la mayoría de las sociedades que conocemos debido a las restricciones y prohibiciones morales y jurídicas impuestas por el Estado, la iglesia y la familia, el aborto se ha practicado de forma clandestina; sanciones que han favorecido la construcción de una economía ilegal y criminal que lucra con la necesidad, la desesperación y la precariedad de las mujeres, sin importar el riesgo que el aborto inseguro supone para sus vidas.

Esta problemática continúa rodeada de polémica y controversia, concentrada en dos posturas antagónicas e irreconciliables: se está a favor o en contra del aborto clandestino, o se está a favor o en contra del aborto legal, seguro y gratuito. Este hecho tradicionalmente ha generado acaloradas discusiones, en las cuales la más de las veces los grupos en contra de la interrupción voluntaria del embarazo, autodenominados “pro-vida”, se caracterizan por la ausencia de argumentos legítimos, confiables, filosóficos, sociales o científicos; construyendo una narrativa en la que predominan categorías como dios, la vida, el alma, la moral, la patria y la familia.

Sin embargo, la gran presencia pública y mediática lograda por el Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), redactado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, el debate en la Cámara de Diputados del Congreso argentino donde desfilaron 738 expositores (365 a favor del aborto legal y 365 en contra), y la obtención de la media sanción (129 votos a favor y 125 en contra); ha colocado nuevamente el tema en la palestra, ha reavivado la polémica y ha desatado los demonios conservaduristas. La intolerancia de quienes se encuentran en contra del aborto legal, seguro y gratuito, comienza a expresarse como delitos de odio; atizados por las declaraciones realizadas por el Papa Francisco el 17 de junio (tan solo 3 días después de la media sanción del Proyecto de Ley por el Congreso en Argentina), quien comparó el aborto con los crímenes del nazismo.

Los delitos de odio y el aborto legal, seguro y gratuito

Los incidentes, delitos o crímenes de odio pueden definirse como ofensas criminales contra una persona, grupo o propiedad, que puede ser de palabra u obra, como un acto de intimidación, una amenaza, acoso, agresiones u homicidio. Estos se diferencian de otros delitos porque son actos dolosos, es decir, cometidos por motivos fútiles o innobles, generalmente realizados con saña, cuyas víctimas según Rebecca Stotzer (2007) son intencionalmente seleccionadas por su pertenencia a un determinado grupo.

Aunque tradicionalmente se ha considerado como crímenes de odio solo aquellos cometidos por prejuicios contra grupos vulnerables y minorías, cuya motivación está sujeta a alguna característica como la raza, el origen étnico, la religión o la preferencia sexual; los crímenes de odio, como lo explicase la criminóloga Lolita Aniyar de Castro (2008), son crímenes contra los diferentes, motivados por las diferencias, por lo cual sus motivaciones pueden ser muy diversas, y además de los ya señalados, incluir aspectos como el género, la identidad de género, la discapacidad, el origen nacional, la clase social, y la afiliación o posición política.

Estos crímenes de odio suponen una lógica de guerra y por tanto la deshumanización previa de las víctimas. Según Lolita Aniyar de Castro, este hecho determina que los sujetos considerados “enemigos” sean concebidos como “no-personas”, “no-ciudadanos”, como sujetos amenazantes, peligrosos, y en última instancia, “malignos”. Es decir, la víctima puede ser cualquiera, no hace falta una relación personal, son seleccionados a causa de su conexión, relación, afiliación, apoyo o pertenencia real o supuesta a un grupo (OSCE, 2003) y lo que persigue quien comete el crimen es restituir la “justicia” y el “orden” social obrando sobre “el enemigo” o “agente desestabilizador”.

Pero apoyar el Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, también se ha convertido en la motivación para la comisión de delitos de odio por parte de personas y grupos autodenominados “pro-vida”. Desde el inicio del debate en el Congreso argentino se han presentado situaciones de discriminación, persecución, acoso y agresión contra quienes de forma pública apoyan el proyecto de ley. Hablar sobre el aborto, aparecer en los medios de comunicación informando o sensibilizando sobre esta problemática, llevar la discusión a los espacios educativos o laborales, o usar el pañuelo verde en los espacios públicos se ha convertido en un riesgo inminente, no solo en Argentina sino también en otras latitudes de América Latina.

Los “pro-vida” y los delitos de odio en Argentina

Las personas y grupos autodenominados “pro-vida”, ante la posibilidad de la aprobación del aborto en Argentina se han quitado la máscara y han dejado salir su verdadera y real naturaleza, su condición de pro-muerte. Son múltiples y diversas las amenazas, hostigamientos, persecuciones, pintadas, agresiones verbales y físicas, ocurridas en los últimos meses, semanas y días. Entre ellas es posible mencionar:

12 de junio: Enzo Veleizán, referente de la Coordinadora de Estudiantes Salteños por el Aborto Legal (Cesal), afirmó en una entrevista que alumnos de instituciones educativas de Salta estaban siendo amenazados con expulsiones por manifestarse a favor de la legalización del aborto.

13 de junio: Durante la vigilia realizada en espera de la votación del Proyecto de Ley, un hombre insulta a un grupo de mujeres por portar el pañuelo verde de la campaña por el aborto: “¿quieren abortar? No cojan manga de putas”.

13 de junio: Durante la vigilia realizada por las mujeres mendocinas en espera de la votación del Proyecto de Ley, fueron amedrentadas con una amenaza de bomba en la carpa que habían levantado en la plaza.

14 de junio: Tras la media sanción la salteña Mariana Carrizo se pronunció a favor del aborto legal con una copla publicada en su muro de Facebook, recibió mensajes de odio racistas y misóginos como: “Coya de mierda”, “Matate vos”, “Pégate un tiro”, “Boliviana asesina”, entre otros.

14 de junio: En Tucumán tras la media sanción, un hombre ataca a las mujeres que se movilizaron en la Plaza Independencia: “estas señoras no solo cagan en nuestra iglesia, no solo cagan en nuestros lugares históricos, no solo hacen estupideces, se ponen en pelotas y se hacen la paja delante de todas nuestras criaturas. No tienen cerebro y no entienden. Si ellas hacen quilombo y hacen mierda todo, ¿Por qué no las puedo cagar a golpes?”

14 de junio: Oscar Velásquez, docente de catequesis en el colegio Sagrada Familia en Buenos Aires, fue despedido por publicar en sus redes sociales una fotografía celebrando la media sanción del Proyecto de Ley para la Interrupción Voluntaria del Embarazo.

14 de junio: En la cuenta de Facebook “Argentinos por la Patria”, fue publicada una imagen de una mujer ahorcada con un pañuelo verde, acompañada de la leyenda “si las abortistas pidieron la pena de muerte para el niño por nacer, nosotros pedimos pena de muerte para las abortistas”.

5 de julio: Romina Molina, profesora de formación para la vida y el trabajo del Colegio Santa Teresa de Jesús en Córdoba, fue despedida por apoyar la campaña del aborto.

10 de julio: En Corrientes una mujer con la cara tapada se acercó a una joven que portaba el pañuelo verde y le lanzó el agua que tenía en una botella: “A mí me saltó en la boca, no fue mucho pero sentí el sabor a pimienta y me comenzó a arder, me dolía y no sentía la boca”.

17 de julio: Moa Dahlbeck, profesora de filosofía y business en la escuela Saint Martín In The Fields en Buenos Aires, fue presionada a firmar su renuncia por llevar el pañuelo verde de la campaña por el aborto legal.

17 de julio: En la provincia de Buenos Aires, una joven fue salvajemente golpeada por una mujer embarazada por llevar en una de sus muñecas el pañuelo verde a favor de la legalización del aborto.

• 17 de julio: El usuario Héctor Giménez, compartió en Facebook la foto de una chica con el pañuelo verde en su mochila seguido del comentario: “este pañuelito identifica a las putas asesinas, cuando veas a una chica con eso la podes violar y esas cosas rara y dejarla embarazada total después abortan no tienen drama ellas”.

24 de junio: Un grupo de hombres lanzaron piedras contra la ventana de la vivienda de Natalia Montero, integrante del movimiento feminista Mumalá, donde tenía colgado un pañuelo verde, al mismo tiempo los agresores gritaban “¡Asesina!”.

• 18 de julio: La usuaria @juliparise denuncio en Twitter: “hoy recibí el primer insulto por llevar el pañuelo verde en la mochila. Estaba cruzando la calle muy tranquila y un taxista me gritó “dale apúrate putita abortera”.

23 de julio: Una adolescente de 14 años fue atacada por dos hombres que le pegaron, le arrancaron un mechón de pelo y le dijeron: “Ojalá cuando quedes embarazada te mueras en el parto, es lo que se merecen ustedes”.

25 de julio: Milagros Peñalba, la joven de 16 años que expuso en el Senado sobre la aplicación de la ley de Educación Sexual y las discusiones en torno a la legalización del aborto, recibió de las autoridades de su escuela la “invitación de retirarse” definitivamente del establecimiento por su militancia a favor del aborto.

A estos se suman numerosos incidentes de odio que no han sido reseñados por los medios de comunicación, pero que han sido recopiladas y expuestos por la Coordinadora Argentina por los Derechos Humanos (CADH) y la articulación feminista Paro Internacional de Mujeres (PIM); entre los que destacan insultos, amenazas y golpizas contra quienes apoyan la campaña por el aborto legal, seguro y gratuito. No obstante, estas prácticas de intimidación y violencia no sólo están dirigidas contra activistas del movimiento feminista pues, como ha señalado la periodista Luciana Peker, los grupos anti-derechos también recurren a métodos ilegales y antidemocráticos para intentar amedrentar y extorsionar a quienes legislan y a quienes votarán en el senado el próximo 08 de agosto.

El odio “pro-vida” camina por América Latina

El fanatismo, el odio y la violencia de los grupos “pro-vida”, no es una exclusividad de la sociedad argentina. Por el contrario, éste está presente en toda América Latina. En Perú el pasado 6 de mayo, un grupo de manifestantes a favor de la despenalización del aborto recibió insultos de un hombre participante de la llamada “Marcha por la Vida” quien les gritaba “Que te aborte tu madre, perra”. Pero en los últimos meses, estas expresiones de odio se han intensificado, pasando de los insultos a los atentados contra la vida; en Chile el pasado 25 de julio durante la marcha a favor del aborto libre, un grupo de encapuchados atacó y apuñalo a tres mujeres.

No obstante, la sistemática y repetida ocurrencia de estos hechos, pone en evidencia que no son agresiones aisladas, ni que pueden ser atribuidas a prácticas individuales o descoordinadas; por el contrario, estas arremetidas deben ser reconocidas y sancionadas como lo que son: delitos de odio que intentan intimidar, desmovilizar y en última instancia, aniquilar física y simbólicamente a quienes demanden o apoyen los derechos de las mujeres, más aún si estas demandan aborto legal, seguro y gratuito.