Elección en Chile¿La extrema derecha vuelve al poder en Chile?
Por Tomás Baigorria
Análisis

Con simpleza teórica y contundencia práctica, al mejor estilo trumpista, el defensor de Pinochet José Antonio Kast figura en varias encuestas como uno de los candidatos favoritos en la carrera por el trono de La Moneda. ¿Quién es y qué propone el candidato de la extrema derecha chilena?

El día 21 de noviembre se realizará en Chile la elección para ver quién será el sucesor del presidente Piñera. Estas elecciones presidenciales se dan en un contexto social de máxima tensión y con un campo político fragmentado en un amplio margen de candidaturas entre las que no se distingue un nítido “centro”. Uno de los aspirantes que más resuena es José Antonio Kast, el dirigente del Partido Republicano se ubica entre los dos candidatos con mayor intención de voto junto con el candidato de izquierda Gabriel Boric.

Una vuelta al pasado: los debates de la derecha chilena

Con la consigna atrévete por Kast el partido neoliberal se diferencia de lo que denominan la vieja derecha comandada por Sebastián Piñera y su sucesor electoral Sebastián Sichel. Los republicanos se perciben como la nueva derecha chilena y se presentan de cara al electorado como un partido que viene a recomponer una derecha que plante cara ante los reclamos progresistas, acusando al oficialismo de que en el último tiempo se ablandó ante este tipo de demandas, cediendo así a protestas que van en contra de los históricos principios conservadores, como el matrimonio igualitario o el aborto legal.

Con su retórica calmada -a diferencia de sus correligionarios liberales como Javier Millei o Jair Bolsonaro-, simpleza teórica y contundencia práctica, al mejor estilo trumpista, Kast propone un programa político con más de 800 propuestas, en donde se observan varias iniciativas a destacar:

  • Migraciones: A diferencia del muro que proponía Donald Trump en la frontera con México, Kast propone cavar una zanja de 3 metros en la frontera entre Chile, Bolivia y Perú para evitar el paso migrante por la zona norte del país. También propone perseguir jurídica y policialmente a toda persona que haya ingresado de manera ilegal, como también castigar a aquellas organizaciones no-gubernamentales que asistan a dichas personas.
  • Relaciones internacionales: En su propuesta número 82 se puede leer en la primera oración y con negrita “Retiraremos a Chile del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.” -vale la pena destacar que Chile no integra dicho Consejo-. Como justificación se puede leer un renglón más abajo “Mientras la ONU ataca a Chile con diversas políticas y falsas acusaciones, el Consejo de DDHH tiene como miembros a Venezuela y Cuba, las dictaduras más sangrientas de América Latina”. La mención a Cuba y Venezuela no es azarosa, sino que por el contrario como propuesta número 81 propone echar a los embajadores de dichos países ya que “no hay que seguir subsidiando políticamente a regímenes dictatoriales”. Para enfrentar a dichos regímenes convoca a crear la Coordinación Internacional Anti-Radicales de Izquierda, con el objetivo de identificar, detener y juzgar a los agitadores radicalizados, retomando así viejas usanzas del Pinochetismo.
  • Sobre el movimiento feminista y LGTBI: El Partido Republicano tiene un perfil fuertemente marcado por la fe cristiana y los valores de la Iglesia Católica Apostólica Romana, los cuales tienden a contraponerse a las demandas que se enmarcan dentro de la agenda de los movimientos de mujeres y diversidades. Los republicanos se oponen de manera taxativa a la despenalización y la legalización del aborto, como también se oponen al matrimonio igualitario, a la adopción homoparental y a reconocer la identidad de las personas travestis-trans. También proponen defender la lengua castellana y combatir el lenguaje de género.

En una entrevista reciente Kast remarcó que su programa no aborda las problemáticas de las familias monoparentales porque hace “una discriminación positiva” ya que intenta incentivar a la unión familiar.

También propone igualar la franja etaria de jubilaciones entre varones y mujeres que rige hoy día, aumentando la de las feminidades de 60 a 65 años, ignorando que dicha distinción se creó entendiendo que las identidades feminizadas tienden a tener casi una doble jornada laboral si se tiene en cuenta las tareas del hogar, los quehaceres familiares, tareas de cuidado y demás actividades que históricamente se le atribuyeron al sexo femenino.

  • Agenda verde: Separándose levemente de sus correligionarios negacionistas del cambio climático -como Javier Milei, Donald Trump o Jair Bolsonaro-, Kast aborda la agenda verde pero desde un lugar banal y con fines meramente económicos. En una primera instancia remarca que el modelo económico extractivista está por encima de “la presión de algunos grupos minoritarios ambientalistas”, a su vez propone legislar menos sobre este tipo de cuestiones puesto que “afectan a la creación de nuevas empresas y nuevos proyectos”.

En cuanto a las energías renovables, denominadas por Kast como modas energéticas, no se observan iniciativas claras, sino que por el contrario promueve e incentiva a las centrales termoeléctricas de alta emisión de carbono.

  • Seguridad nacional  Los republicanos no esconden su apoyo incondicional a las fuerzas armadas y a los carabineros de Chile, al punto de que proponen que estos tengan carta blanca para utilizar toda la fuerza represiva que haga falta para controlar los disturbios. Cabe destacar que luego de las protestas del 18 de octubre de 2019, la ONU y organismos de DDHH denunciaron el abuso de la fuerza policial que se vivió en ese entonces, abuso que en la gran mayoría de casos quedó impune.

Siguiendo con la línea pro-represiva, su propuesta número 120 habilita el uso de las FFAA como colaboradores en casos en donde la seguridad nacional esté en riesgo, oponiéndose a lo que dicta la constitución nacional.

Para finalizar, las propuestas 45 y 46 son las que resaltan su gran parecido con la dictadura del 73. El objetivo es modificar el estado de emergencia aumentando las atribuciones estatales al punto de prohibir la libre circulación y las reuniones, registrar documentos, coartar cualquier comunicación sospechosa y arrestar a personas en sus casas. En este contexto el gobierno deberá brindar todo tipo de información y herramientas necesarias a las FFAA y carabineros, para que reintegren el orden público.

El líder de la ultraderecha. Una biografía política

Kast es el menor de diez hermanes, padre nueve hijes, y su profesión es abogado. Cuando le preguntan por sus referencias políticas mundiales resalta a Churchill, Thatcher y Reagan, como referencia política local reivindica a Pinochet y su comando político, al punto de decir con orgullo que “si Pinochet estaría vivo, votaría por mí”. También es cercano a Jair Bolsonaro, Javier Milei, Donald Trump y VOX.  José Antonio Kast es fundador y presidente del Partido Republicano, actualmente figura en las encuestas como uno de los candidatos con mayor caudal de voto en las elecciones presidenciales de 2021.

En su vasta trayectoria parlamentaria siempre defendió la baja de impuestos a las grandes empresas, la austeridad fiscal del Estado, el mercado libre de restricciones estatales. En cuanto a los sucesos ocurridos en octubre de 2019, siempre se mostró a favor del uso de las fuerzas represivas, siendo uno de los políticos que más defendió a los carabineros por su accionar en esas fechas. Cuando se votó a principios de 2021 si se iba a crear la Convención Constituyente para modificar la Constitución Nacional, fue uno de los referentes por el “No” a la formación de dicha instancia. Aunque finalmente haya sido aprobada, hasta el día de hoy sigue siendo un gran crítico de dicho espacio, a punto tal que menciona su desencanto y sus reproches en todos los debates presidenciales que se han dado, polarizando principalmente con los candidatos de izquierda.

El primer acercamiento del oriundo de Santiago de Chile a la política fue de la mano de Jaime Guzmán, el ex asesor político y judicial del dictador Augusto Pinochet, el cual lo incentivó a sumarse a las filas de la Unión Demócrata Independiente (UDI) en su juventud. Allí desarrolló gran parte de su carrera política durante más de quince años, llegando a ser diputado, jefe de bancada, secretario general, y miembro de la mesa directiva. En 2016, a partir de su descontento con el giro hacia la izquierda que según Kast estaba tomando el partido, decide retirarse del espacio político, retiro que significaría un antes y un después en su carrera política.

En 2017 se postuló a presidente de manera independiente y obtuvo el cuarto lugar con 523.375 votos (7,93%), quedando fuera del ballotage que se disputó entre Sebastián Piñera (Chile Vamos) y Alejandro Guiller (de Nueva Mayoría). En la segunda vuelta optó por apoyar la candidatura de Piñera.

Para el descontento de Kast, el rumbo que tomaría el gobierno de Piñera, a su juicio, seguía el mismo camino por el cual él se había retirado de la UDI en su momento. Más allá de la cercanía política entre el dirigente oficialista y el dirigente de extrema derecha, las críticas no tardarían en llegar.

En 2018 fundó el partido político Acción Republicana, que posteriormente se rebautizaría como Partido Republicano en 2019. Ese año creó Ideas Republicanas, un think thank que tiene como objetivo formular y difundir ideas en base a la defensa de la libertad, la propiedad privada, el estado de derecho y la familia. Este espacio a mediados de 2021 lanza al mercado su primera gran producción escrita llamada Ruta republicana, un libro que cuenta con 587 páginas destinadas a analizar el contexto político chileno a través de tres corrientes ideológicas: conservadurismo, liberal/libertario y nacional/patriota. A principios de 2021 Kast anunció que obtuvo las 30 mil adhesiones necesarias para postularse a candidato presidencial en el corriente año, volviendo de esta manera nuevamente a la disputa electoral.

El panorama político del país andino es sumamente diferente al panorama en el que se presentó como candidato presidencial en 2017. La crisis social-política-institucional que tuvo su auge en octubre de 2019 fue un parteaguas en la política chilena. Por un lado las tendencias de izquierda tomaron una gran potencia transgresora que parecía perdida -o cuanto menos adormecida- luego del asesinato y derrocamiento de Salvador Allende. Pero, por otra parte como contracara, al haberse debilitado sumamente la derecha oficialista “moderada”, la extrema derecha comandada por Kast supo hacer del conflicto su espacio predilecto para la formación de una candidatura totalmente disruptiva y llamativa.

Habiendo aprendido de 2017, Kast se presenta como candidato de un partido, cuenta con gran alcance mediático y con una mayor visibilidad a nivel nacional y regional. A partir de su discurso potente, pero suavizado en las formas, logró atraer un gran caudal de votos derivados del fracaso político del oficialismo, logrando superar de manera efectiva al otro candidato de la derecha, Sebastián Sichel. En las últimas encuestas realizadas por CADEM e Impulso Ciudadano el candidato de extrema derecha logró por primera vez posicionarse por encima del candidato Gabriel Boric que las venía liderando holgadamente hace meses. De igual forma, los resultados que marcan todas las consultoras indican que la presidencia de La Moneda se definirá en un ballotage entre estos dos candidatos el 19 de diciembre.

Las próximas elecciones presidenciales seguramente sean las más importantes luego de la vuelta a la democracia, ya que no solo se pone en juego el destino político de Chile, sino que también el pueblo va a expresarse nuevamente sobre los hechos ocurridos en la primavera de 2019. La primera respuesta al déficit político fue el estallido social más importante de la historia del país, dejando imágenes para el recuerdo como la plaza de la dignidad con más de un millón de personas y  la segunda respuesta fue el voto histórico por el Sí a la Convención Constituyente para reformar la Constitución Nacional (y la posterior elección de constituyentes). La tercera respuesta se empezará a dirimir en las urnas el próximo 21 de noviembre, con altas probabilidades de tener la secuela final en un ballotage el 19 de diciembre (dado que ningún candidato lograría la mayoría absoluta de los votos).