¿70 años de peronismo?Del sillón de Rivadavia a la reposera de Macri
Por Damian Finucci
Análisis

A partir de los medios de comunicación y el discurso de ciertos partidos políticos, se ha instalado que los problemas estructurales de Argentina son consecuencia de años de gobiernos peronistas. ¿Esto es así? Damián Finucci realiza un análisis histórico sobre qué fuerzas políticas gobernaron más tiempo en Argentina.

El 8 de octubre de 2015, el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Mauricio Macri junto al jefe de gabinete, Horacio Larreta, presentaron el primer monumento a Juan Domingo Perón en la Ciudad de Buenos Aires a pocos días de cumplirse 70 años de la gesta histórica del 17 de octubre de 1945. Acompañaron en el acto, el secretario general de la UATRE, Gerardo “Momo” Venegas, el líder de la CGT opositora, Hugo Moyano y el dirigente peronista Eduardo Duhalde.

La creación de un relato

En ese momento, Mauricio Macri era candidato a la presidencia de la nación. Estaba a pocos días de la votación definitiva que nada más – ni nada menos – lo iba a ubicar en el ballotage contra Daniel Scioli sacando el 34% de los votos y el segundo algo más del 37%. El 15 de noviembre se definió quién conduciría el país por los siguientes 4 años: Mauricio Macri ganó por el 51,14%. Exactamente en el mismo año donde el fenómeno originario que da entidad al peronismo cumplía 70 años, el gobierno era ganado electoralmente por la primera coalición de partidos que representó a los sectores de derecha, liberales, conservadores y antiperonista sin ayuda del partido militar y con el despliegue territorial que dió la Unión Cívica Radical (UCR).

El 4 de enero de 2019, en una entrevista en el diario perfil el ya presidente de la nación, comparte su análisis de los problemas estructurales del país. Alega que “no se puede salir en 3 años de 70 años de fiesta”. Durante gran parte de ese año, el discurso giró en torno a señalar responsabilidades sobre el “descalabro económico” en que se encontraba el país. Sin nombrarlo directamente en campañas oficiales pero agitado por trolls y opinadores incendiarios – sumado al rol de algunos medios de comunicación – el mensaje se decodificaba claramente: los 70 años de peronismo habían arruinado el país.

Mucho se ha escrito en torno a este tema para desmitificar el error histórico-matemático de esa máxima. En efecto, si tomamos el 2019 como referencia y le restamos 70 años nos encontramos con que el punto de partida del problema que alegan los sectores anti-peronistas nos ubica en 1949. A 4 años de la primera presidencia de Perón, ganada en elecciones abiertas luego de 13 años de la denominada “década infame” (1930-1943) que se inició con un golpe de Estado a Hipólito Yrigoyen (UCR) y finalizó con el golpe de Estado en manos del “Grupo de los oficiales unidos” (el GOU). 

En efecto, la “década infame” tuvo muchos elementos en común con el periodo abierto en el año 1955 con el golpe de Estado a Perón (“la revolución libertadora”): la proscripción de la fuerza mayoritaria, el rechazo a las políticas intervencionistas en la economía, la lectura de que estos líderes populares era la causa del mal que aquejaba al país. 

Así fue que tras el golpe de Uriburu, el debate de los sectores dominantes será responder la siguiente pregunta: ¿qué hacemos con el radicalismo?. La primera respuesta fue la proscripción. Luego de la muerte de Yrigoyen (1933), un sector del radicalismo negocia con los sectores militares a cargo de Marcelo T. de Alvear y vuelve a formar parte de la vida política del país en 1935. 

La resistencia radical a la claudicación del partido frente a las fuerzas militares y conservadoras, será denunciada por una fracción de la juventud organizada bajo FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina). Allí, pensadores como Scalabrini Ortíz, Arturo Jauretche, Homero Manzi, entre otros, mantendrían en alto el legado yrigoyenista en torno a los preceptos que luego se hicieron realidad bajo el gobierno de Perón: soberanía política, independencia económica y justicia social. El yrigoyenismo se volcaba hacia el peronismo y FORJA dejaba de existir el mismo año en que nació el peronismo como fuerza social, política, sindical y electoral.  

El devenir de la resistencia peronista es conocido. Durante 18 años la organización peronista se dirimió entre dos facciones: “que vuelva Perón”, por un lado, y los que buscaban un “peronismo sin Perón”. En el medio, se sucedieron gobiernos civiles comandados por fracciones de la UCR y que contaban con la “tutela” de las fuerzas armadas. Fueron ellas las que ponían el fin a dichos gobiernos y se hacían cargo de la dirección política del país. Esta dinámica llegó a su fin en 1973 con el crecimiento de las organizaciones político-militar y el regreso de Perón al país y al sillón de Rivadavia. 

El sueño liberal de Bernardino Rivadavia no tenía sillón

Otro mito que ha circulado a lo largo de los años, es el de denominar al sillón presidencial el “sillón de Rivadavia”. En efecto, fue la misma casa rosada a través de su página quien reconoció que el sillón presidencial ubicado en la casa de gobierno fue encargado por Julio Argentino Roca en 1885 a una fábrica de sillones en París, Francia. 

Entonces, ¿por qué existe este mito? Poco se puede decir al respecto. En la formalidad, considerar a Bernardino Rivadavia presidente de la nación constituye un intento por hacer coincidir con “fórceps” un concepto que recién tendría sentido a mediados del siglo XIX con la elección de Bartolomé Mitre en 1862 a partir de la configuración territorial e institucional, así como el fin de los conflictos históricos que se sucedieron tras el fallido experimento de la “Confederación Argentina” (1852-1861). 

En tanto, la figura de Bernardino Rivadavia cuenta con poca publicidad (más allá de las hojas). Su “presidencia” se inició en 1826 con 35 votos del Congreso General tras la sanción de la “ley de presidencia” escrita en 1824 y tras la sanción de una constitución rechazada por casi todas las provincias de la, todavía en formación proto-nacional, “Provincias Unidas del Río de la Plata”. Su rol en la política estuvo ligada a ser un agente local de los capitales británicos y a varios axiomas que son del gusto de las fuerzas liberales hoy en día: ajuste a la administración pública, remoción de impuestos para la exportación, reguló la transferencia de recursos eclesiásticos y estableció – mediante la ley de enfiteusis – la prohibición de confiscar la propiedad privada de las tierras aunque las mismas serían la garantía del préstamo pedido a la Baring Brother. 

La solicitud del mismo la realizó como Ministro de gobierno y relaciones exteriores entre 1820-1824 bajo la gobernación de Martín Rodriguez. El préstamo de un millón de libras esterlinas tenía como finalidad la reconstrucción y modernización del puerto de Buenos Aires. Considerando a éste como la principal vía para la generación de riquezas, es que se decide avanzar en dicho préstamo que significó una gran estafa para el país: llegó la mitad de lo pedido, se pagó catorce veces lo prestado y el puerto no se modernizó. ¿Y saben quién pagó el préstamo de Rivadavia? El gobierno de Perón, electo en 1945. 

El sillón de Rivadavia sóolo puede tener sentido en tanto logra ser una expresión más del movimiento que conocimos a partir de 1862 bajo la figura de Bartolomé Mitre y que impone la “unidad nacional” en el denominado “Proceso de Organización Nacional” entre las fracciones existentes en la discusión sobre la orientación y el desarrollo del país: la lucha entre los unitarios y los federales. Para entonces, se crea el Partido Autonomista Nacional que llevará a la presidencia a Nicolás Avellaneda (1874), quien será la antesala al gobierno de “la generación del ‘80” dando inicio a un periodo marcado por sucesivos gobiernos  en manos de las aristocracias y la oligarquía con una marcada orientación unitaria y primarizadora de la economía. El rol de la Unión Cívica será importante, ya que serán la expresión popular y política en el marco de un país que tenía reducida y limitada la participación cívica. Recién en 1914 con la sanción de la Ley Saenz Peña y con la victoria de Hipólito Yrigoyen en 1916, se cierra el dominio de estos sectores. 

Haciendo cuentas que no cierran

¿Realmente la argentina tuvo 70 años de gobierno peronista? Si hiciéramos un cálculo en relación a ese planteo podríamos observar que Perón gobernó de 1946 a 1951, de 1952 a 1955 y de 1973 a 1975.  Las últimas dos presidencias fueron incompletas: la primera por el golpe de Estado, la segunda por su muerte. Es decir, sólo 9 años en el poder. Los 18 años que transcurren entre la segunda y tercer presidencia, se encuentran los gobierno de Lastiri, Aramburu, Onganía, Lanusse y Levington por parte de los golpistas; mientras que Illia (Unión Cívica Radical del Pueblo), Guido y Frondizi (Unión Cívica Radical Intransigente) por parte de los gobiernos civiles con tutela militar.  

José Felix Uriburu marchando triunfal el 6 de septiembre de 1930 tras derrocar a Hipólito Yrigoyen, dando así inicio al ciclo de golpes de Estado comandados por las fuerzas militares en el país.

Luego de la muerte de Perón, Isabel se hizo cargo del gobierno durante menos de un año hasta el golpe de estado del 24 de marzo de 1976. El proceso de Reorganización Nacional (tributo a la generación del ‘80) finalizará el 10 de diciembre de 1983 con la elección de Raúl Alfonsín de la Unión Cívica Radical. Para 1989 y a 6 meses de finalizar su mandato,  éste llegará a su fin por la situación económica vivida y conocida como  la “hiperinflación”. Será el momento del retorno – 13 años después – al poder nacional del partido que condujera Juan Domingo Perón, esta vez a cargo del riojano (y ex gobernador) Carlos Saúl Menem. 

La presidencia de Menem se extendió hasta 1999 en donde cede el gobierno a la coalición de partidos denominada “La Alianza” entre la UCR y el Frente Grande. Nuevamente la situación económica y su consecuencia social tras sostener y profundizar (con la participación de Lopez Murphy y Domingo Cavallo) la política de convertibilidad de Menem precipitaron el fin del gobierno en 2001. 

Luego de los 5 presidentes de una semana (todos del PJ), Eduardo Duhalde se hace cargo de la presidencia del país hasta el 25 de mayo de 2003, momento en el cual emerge la figura de Nestor Kirchner. Su presidencia será hasta el año 2007 y dejará el legado de su gobierno a cargo de la primera presidenta mujer electa en el país: Cristina Fernández de Kirchner que será reelecta en 2011. 

Si nos quedamos con el análisis estrecho que transcurre desde el primer gobierno de Perón hasta el presente, la cuenta daría a favor del relato de la “mayoría peronista” en el poder, seguido por los golpes de estado y los gobierno radicales. Desde ya que esa lectura sería condescendiente con dos cuestiones: la primera, con la persecución, el exterminio, la desaparición y la proscripción que sufrió el peronismo durante 18 años; la segunda, con los 204 años de historia desde la declaración de la independencia el 9 de julio de 1816.

La conveniencia del relato que marca los “70 años de fiesta” invisibiliza deliberadamente la lucha por la construcción de un país federal versus uno de corte unitario. Si hiciéramos un corte entre 1816 y 1862, la única presidencia del periodo corresponde a Bernardino Rivadavia por ley y durante un año y algo más entre el 8 de febrero de 1826 al 27 de junio de 1827. La existencia de gobiernos provinciales fuertes aplazaron el debate sobre la conducción nacional del país hasta la caída de Juan Manuel de Rosas en 1852. 

En aquel momento, con el gobernador de Entre Ríos proclamando la Confederación Argentina en oposición a la Provincia y la Ciudad de Buenos Aires, se inició el periodo histórico conocido como de “Organización nacional”. En 1862 y tras la victoria de Bartolomé Mitre en la batalla de Pavón (1861), se avanza en la institucionalización del país bajo su conducción a sangre y fuego. Con Avellaneda en 1874 se realiza la primera victoria del Partido Autonomista Nacional (PAN) que se despachará en el poder unos 42 años hasta la consecución de Yrigoyen-Alvear-Yrigoyen entre 1914-1930 que deja un total de 16 años a favor de los radicales.

Los que pagan vs los que endeudan

A modo de cierre, podríamos destacar que hay varias formas de poder entrarle a este tema. Si nos centramos en los signos políticos que gobernaron, la repartija da que el de mayor tiempo en el poder es el Partido Autonomista Nacional (PAN), seguido de cerca por el Partido Justicialista y la Unión Cívica Radical. Si hiciéramos un análisis en torno a la composición de cada gobierno, podríamos separar la experiencia de gobierno de Nestor y Cristina Kirchner junto a Mauricio Macri dado que fueron coaliciones políticas: unos con el PJ, el otro con la UCR.  Si optamos por analizar la política económica, encontraríamos que las barreras políticas desaparecen y encontramos políticas pro-mercado o intervencionistas en una y otra experiencia tal como lo muestra Ezequiel Adamosky

Si hacemos foco en la cantidad de golpes de Estado realizados en el país, encontramos que sumaron aproximadamente 25 años en total. Todos sucedidos durante el siglo XX y luego de la ampliación en la participación que se expresaron en la elección del gobierno de Hipólito Yrigoyen (UCR) y el de Juan Domingo Perón (PJ). En este relato, estaríamos descontando las luchas sociales y políticas del siglo XIX que tuvieron también golpes de estado y enfrentamientos de las más variadas formas posibles.

Sin embargo, creo que podemos pensar en otro enfoque posible para encarar el análisis: podríamos establecer una división entre los gobiernos que pidieron préstamos a entidades internacionales y los gobiernos que los pagaron. 

Si avanzamos en esa línea, nos encontraríamos con que los gobierno acusados de “despilfarrar” el dinero se encargaron de pagarlo como fue el caso de Perón con el préstamos de la Baring Brother y de la generación del ‘80; como el gobierno de Nestor Kirchner con el FMI o el de Cristina con el Club de París. En cambio, una vez “depuesto” los gobiernos populistas, se incrementaron las deudas así como las desigualdades sociales, políticas y económicas . Tal fue el caso de Bernardino Rivadavia en 1820, la generación del ‘80 que triplicó la deuda del país, el ingreso en 1956 al FMI y al Club de París, la sextuplicación de la deuda con el golpe militar de 1976 que fue profundizada durante la presidencia de Menem (PJ)  y De La Rúa (UCR), cerrando este ciclo con el regreso al FMI de la mano de Mauricio Macri en 2018 y el acuerdo alcanzado con los acreedores para el pago de la deuda el 03 agosto de 2020.